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Cuando Zusha tiene frío

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

CUENTOS

Cuando Zusha tiene frío

 

En la fiesta de Sucot, en Rusia, hace mucho frío. Ya hay nieve. Y así también en Polonia.

 

El Rabino Rabi Zusha, estuvo una vez en Sucot en la casa de Rabi Ieibi.

 

El Rabino Ieibi, era como decimos nosotros “un poco cuadrado”. No era como el Rabino Zusha, que era atemporal y que no ocupaba lugar porque era infinito. El Rabino Rabi Ieibi era eminente y elevado, pero no como el Rabino Rabi Zusha.

 

Entonces, el Rabino Rabi Ieibi le dijo a Rabi Zusha: te preparé una cama en la Sucá, con quince frazadas, para que puedas soportar el terrible frío que hace afuera.

 

Y Rabi Zusha le dijo a Rabi Ieibi: Mi querido amigo Rabi Ieibi, no te preocupes. Zusha quiere acostarse sobre el piso de la sagrada Sucá.

 

Le dijo Rabi Ieibi: ¡Escúchame, Zusha, hace frío! (Ellos estuvieron juntos con el Maguid de Mezeritch y eran buenos amigos desde la juventud).

 

Rabi Ieibi insistió: Rabi Zusha, no vas a aguantar. Hace mucho frío.

 

Rabi Zusha respondió: Zusha se va a arreglar.

 

Después de la comida, en medio de la noche, trajeron una cama para Rabi Ieibi, y él se cubrió con quince frazadas.

 

Rabi Zusha, en cambio, se acostó directamente sobre el piso.

Y Rabi Ieibi pensó para sí: ¡yo quiero ver, cuantos minutos puede aguantar acostado en el suelo con un frío como éste!

 

De pronto él oyó que Rabi Zusha decía: Soberano del Mundo, Zusha tiene frío …

 

De pronto, del cielo llegó un calor que calentó la Sucá.

 

El Rabino Ieibi comenzó a quitarse algunas frazadas.

 

Rabi Zusha dijo entonces: Soberano del Mundo, no te enojes conmigo, pero todavía tengo un poco de frío …

 

Otra vez llegó un calor del cielo. Guevald, ¡qué calor! No de este mundo, sino un calor del cielo, “como el calor del mediodia” de nuestro patriarca Abraham.

 

Y entonces Rabi Zusha, desde donde estaba acostado, dijo: Soberano del Mundo, esta vez en verdad no te enojes conmigo, pero ¿acaso Tú no puedes calentar la Sucá de verdad, como Zusha necesita?

 

¡Qué calor que llegó del cielo! Rabi Ieibi ya se había quitado todas las frazadas y estaba sentado transpirando.

 

Le dijo entonces a Rabi Zusha: ¡Zusha, deténte, me vas a quemar la Sucá!

 

Cuando los Jasidim contaron esta historia lloraron un poco y dijeron– Rabi Zusha, ¿por qué te detuviste?  ¡Podrías haber calentado al mundo entero en ese instante!

 

*

Señores míos, si alguna vez rezamos para que el Kadosh Baruj Hu traiga un poco de calor a nuestros corazones, si oramos para que el Kadosh Baruj Hu haga entrar un poco de calor en el corazón de nuestros niños, está prohibido que nos detengamos. Debemos continuar hasta que tengamos el mérito que el mundo entero sea “como el calor del mediodía”. El Kadosh Baruj Hu vino a visitar al enfermo, y todos estamos enfermos de tanta frialdad que hay en el mundo …


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Daily Torah Quote

Joke of the day

Little Josh was brought to Dr. Gill cause he hadn’t eaten anything for days. Dr. Gill offered him all the goodies he could think of. No luck. He tried a little scolding. It didn’t work. A little pleading, to no avail. Finally he sat down, faced the boy, looked him in the eye. He said, “Look young man, if you can be stubborn, so can I. You’re not going anywhere till you eat something. You can have whatever you want, but only after you have eaten will you leave.” Josh just sat and glared for some time, then said “OK. I’ll eat but I have some conditions. First, I’ll have exactly what I want and exactly how I want it and second you’ll share with me.” Dr. Gill was OK with this. He asked the child what he’d like. “Worms!” said Josh. Dr. Gill was horrified but didn’t want to back out and seem like a loser. So, he ordered a plate of worms to be brought in. “Not that many, just one,” yelled Josh as he saw the plate. So, everything other than one worm was removed. Josh then demanded that the single worm be cut into two pieces and then Dr. Gill eat half. Dr. Gill went through the worst ordeal of his life, and after finishing, barely managing to keep his cool, said, “OK, now eat!” Josh refused as he sobbed, “No way! You ate my half!”