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Cuando Zusha tiene hambre

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

CUENTOS

Cuando Zusha tiene hambre

 

El Rabi Rabi Zusha de Anípoli tenía una cualidad: jamás pedía nada a ninguna persona. Si él necesitaba algo decía: Soberano del mundo, Zusha necesita esto.

 

Aquí tienen dos buenas historias sobre Rabi Zusha. Vale la pena que las escuchen, pues no son simples …

 

El Rabino Rabi Zusha, generalmente después del rezo de “Shajarit” solía decir: Soberano del mundo, Zusha está un poco hambriento.

 

Cuando los Jasidim escuchaban que estaba hambriento, le traían su desayuno y Zusha comenzaba entonces a estudiar.

 

Después del rezo de “Minjá” volvía a decir nuevamente: Soberano del mundo, Zusha está un poco hambriento. Y ellos le traían la comida.

 

A la noche, tarde, después del rezo de “Arvit”, él decía: Soberano del mundo, Zusha está un poco hambriento. Y otra vez le traían su comida.

 

En cierta ocasión, dos Jasidim se franquearon el uno con el otro: esto es un chiste. Él lo dice en voz alta, porque sabe que nosotros lo escuchamos y le vamos a traer la comida. Veamos si, de verdad, alguna vez el Kadosh Baruj Hu le da de comer (sin que nosotros intervengamos). Mañana no le traeremos su comida.

 

Al día siguiente, después del rezo de Shajarit, Rabi Zusha dijo: Soberano del Mundo, Zusha tiene hambre.

 

Los Jasidim se miran uno al otro: no vayas a osar… nadie le va a traer nada …

Los Jasidim estaban allí sentados, pero nada hicieron … Luego ellos dijeron en voz alta: pensamos que era un “Tzadik” (justo) de verdad. Mas todo eso no es sino una gran mentira … Guevald, nos equivocamos con Rabi Zusha.

 

Después del rezo de “Minjá”, otra vez el Rabi Zusha dice: Soberano del Mundo, Zusha por cierto que tiene hambre.

 

- Shshsh … no te atrevas. No le vamos a traer nada.

 

Ellos se ríen, pero en realidad les duele en el corazón.

 

Pensamos que Rabi Zusha era realmente el Tzadik de la generación … pero no es más que una simple persona de carne y hueso …

 

Luego del rezo de “Arvit”, tarde en la noche, veinte minutos después de las once, Zusha otra vez se dirigió al Kadosh Baruj Hu y le dijo: Soberano del mundo, Zusha está verdaderamente hambriento.

 

En ese instante se abrió la puerta, y un hombre rico, que había venido de un lugar lejano, acompañado de varios sirvientes, trajo una mesa llena de comida para Rabi Zusha.

 

Los Jasidim le preguntaron al rico: ¿Cómo sabía usted que tenía que venir justo después de las once, cuando Rabi Zusha dijo que tenía hambre?

 

Él les contó:

Sepan que mi hijo estaba muy enfermo y ayer por la noche no me podía dormir.

 

Recité Salmos hasta que finalmente me quedé dormido.

 

En el sueño vino a verme mi padre del Paraíso y me dijo: que sepas que hay un sólo Tzadik que puede curar a tu hijo. Nuestro sagrado Rabino, sagrado con toda clase de santidades, Rabi Zusha de Anípoli.

 

Yo le pregunté entonces a mi padre: pues bien, ¿cómo hago para llegar a lo de Rabi Zusha?

 

Él me dijo entonces: Debes saber que mañana por la noche, veinte minutos después de las once, el Rabino Rabi Zusha va a pedir al cielo comida. Tú vas a estar allí. Y si tú le traes su comida, en mérito a la enorme mitzvá de haber alimentado y sustentado a nuestro Rabino Rabi Zusha, tu hijo se va a curar.


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Daily Torah Quote

Joke of the day

Little Josh was brought to Dr. Gill cause he hadn’t eaten anything for days. Dr. Gill offered him all the goodies he could think of. No luck. He tried a little scolding. It didn’t work. A little pleading, to no avail. Finally he sat down, faced the boy, looked him in the eye. He said, “Look young man, if you can be stubborn, so can I. You’re not going anywhere till you eat something. You can have whatever you want, but only after you have eaten will you leave.” Josh just sat and glared for some time, then said “OK. I’ll eat but I have some conditions. First, I’ll have exactly what I want and exactly how I want it and second you’ll share with me.” Dr. Gill was OK with this. He asked the child what he’d like. “Worms!” said Josh. Dr. Gill was horrified but didn’t want to back out and seem like a loser. So, he ordered a plate of worms to be brought in. “Not that many, just one,” yelled Josh as he saw the plate. So, everything other than one worm was removed. Josh then demanded that the single worm be cut into two pieces and then Dr. Gill eat half. Dr. Gill went through the worst ordeal of his life, and after finishing, barely managing to keep his cool, said, “OK, now eat!” Josh refused as he sobbed, “No way! You ate my half!”