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Un instante de acercamiento espiritual

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

CUENTOS

Un instante de acercamiento espiritual

 

Un profesor que creía con fe absoluta que la fe era el fracaso más grande que hay en el mundo – en especial cuando educan a niños pequeños en el camino de la Torá de Hashem, en el camino del pueblo de Israel – se preguntaba: ¿quién sabe qué pasará con esos niños que les toman sus almas, sus fuerzas y sus ganas de vivir, y que parecen que fueran animales?

 

Así él escribía todo el tiempo en contra de la educación religiosa. Cada uno tiene libre albedrío, y cada cual es libre de pensar lo que quiera …

 

Después de la Guerra de “Paz para Galilea”, el Profesor fue a visitar a uno de los grandes Rabinos y le dijo: Señor mío, vine a decirte que yo estoy totalmente preparado y dispuesto a trabajar con entrega absoluta en pro de la educación religiosa en Israel.

 

El Rabino le preguntó entonces: ¿Tú viniste acaso a burlarte de mí? Yo te conozco y sé lo que piensas …

 

Él le contestó: usted debe saber que he cambiado de opinión.

 

Una noche (en medio de la guerra), de pronto me dispararon y caí al piso.

 

La sangre comenzó a correr desde mi boca, y a pesar que yo no soy médico, comprendí que probablemente me quedaban apenas dos horas más de vida.

 

Sólo si los soldados me encontraban y me conducían al hospital, podía ser que permaneciera con vida.

 

Yo estaba entonces acostado en el piso sin fuerzas, imposibilitado de hacer nada …  Me quedaban solamente dos horas para vivir.

 

Me puse a pensar entonces: ¿En qué voy a pensar? Tengo solamente dos horas de vida …

 

Bueno, yo estudie literatura inglesa. Comencé a pensar en “Hamlet”. Pero … eso no funcionó. Comencé a pensar en “King Lear” con sus dos hijas, pero tampoco …

 

Yo también soy sionista, pensé entonces en Ajad Haam. Tampoco funcionó.

 

De pronto siento lágrimas, lágrimas calientes que salen de mis ojos.

 

Y entonces me acordé de cómo baile con mi abuelo y con mi padre en los bailes de Simjat Torá, con qué alegría y con qué santidad bailé.

 

Me acordé que mi padre me tomó de la mano y nos fuimos juntos al Beit Hakneset a rezar “Kol Nidrei, Veesarei” … (Plegaria con la cual comienzan los rezos de Iom Kipúr).

 

Toda mi vida quise escuchar solamente las canciones de los gentiles, pero lo que tocó mi corazón fueron las melodías de Simjat Torá y de Kol Nidrei …

 

Vivo y Existente, Terrible, Elevado y Santo

 

¡Qué santidad existe en el pueblo de Israel! ¡Qué singular alegría tenemos en los Shabatot y en las festividades!

 

Repentinamente, algo conmovió mi corazón.

 

Pensé entonces para mis adentros: si mi nieto, D-s no lo permita, fuese herido y tuviese solamente dos horas para vivir, él no tendrá en qué pensar … porque yo, su abuelo, nunca lo llevé al Beit Hakneset, no bailé con él en Simjat Torá, y no lo llevé a escuchar “Kol Nidrei” …

 

Me dije entonces a mi mismo: Soberano del mundo, ten compasión de mí. Yo te juro, que si Tú, con tu gran bondad, me das la oportunidad de vivir si los soldados me encuentran, yo voy a dedicar todo mi tiempo, mi cuerpo y mi alma, para que los niños de Am Israel sean Judíos verdaderos, Judíos íntegros y auténticos.

 

* * * * * * *

 

El Sagrado Ba”j

 

El Ba”j sagrado, mi abuelo y el abuelo de muchos Judíos en el pueblo de Israel, tenía muchos alumnos, eminentes y elevados, kabalistas excelsos

 

Uno de sus más grandes alumnos era una persona muy rica.

 

Una vez fue un Judío a ver al Ba”j – se llama Ba”j por su libro “Beit Jadash” – y le dijo: mi sagrado Rabino, verdaderamente me he quedado sin sustento. Hay algo especial que yo hago, y nadie ya lo necesita. Sólo a una persona, un señor noble de la ciudad de Krakov le hace falta, pero yo no tengo forma de hablar con él, y solamente vuestro alumno rico, que tiene relaciones con las naciones del mundo, puede interceder por mí para que pueda hablar con él. Entrégueme por favor una carta y yo le voy a pedir que hable con esa persona rica para que me dé trabajo.

 

Obviamente, mi abuelo, el gran Ba”j, santo entre los santos, grande y elevado, inmediatamente le entregó la carta.

 

Él fue a la casa del hombre rico, y enseguida le entregó la carta de mi abuelo.

 

El rico le contestó diciéndole: Escucha, mañana por la mañana viajo a la ciudad de Lieppzig – en esa época había en Lieppzig algo como Wall Street en Nueva York, todos los grandes comerciantes estaban en Lieppzig – pero no tengo mucho tiempo. Regresaré en tres meses y hablaré con el señor noble para que te dé trabajo.

 

El Judío comenzó a llorar y le dijo: en tres meses más yo me muero de hambre, me muero de hambre … tengo hijos y esposa. No tenemos armonía en el hogar. No tenemos qué comer. Ten compasión de mí. Eso te va a llevar solamente unos minutos.

 

Él le dijo: No tengo tiempo …

 

Regresó después de tres meses, y de alguna manera consiguió trabajo para aquel Judío.

 

Después de un año – que vivamos todos para la eternidad – aquel Judío rico, pobrecito, se puso muy enfermo.

 

El sagrado Ba”j vino a visitarlo y le dijo: hazme un favor, júrame que si te mueres, D-s no lo permita, el primer viernes después del Kidush (santificación del vino) vendrás a mi y me dirás lo que te sucedió “allí”.

 

Aparentemente, el Ba”j tenía ese poder, y también aquel Judío rico estaba en ese nivel espiritual como para poder prometer algo así.

 

Él le dijo a nuestro Rabino el Ba”j: Esta bien, no hay problema. Le dio la mano y le dijo: te juro que volveré para contarte. Tú eres mi Rabino y mi maestro. Tú puedes ordenarme que venga.

Si ustedes cierran los ojos, de seguro que van a ver a mi sagrado abuelo, al Ba”j, el viernes por la noche, en el Gan Eden superior, después del Kidush.

¡Qué santidad tan tremenda. Qué placer de Shabat. Él cerró los ojos por unos minutos y luego de eso nos contó:

 

Si, él estuvo aquí … y así me contó:

 

Se presentó ante el Gran Tribunal Celestial, y entonces le dijeron: escucha, tú eres un “Tzadik gamur” (un perfecto justo). No cometiste ninguna transgresión. Mereces el Paraíso… Yo estoy casi en el Paraíso, y de pronto viene un ángel negro que baja hasta mí y me dice: Yo te voy a llevar ante el Gran Tribunal del Cielo nuevamente.

 

Retornamos ante el Gran Tribunal y ellos le preguntaron al ángel: ¿Y tú qué tienes para argumentar?

 

Él les dijo así: yo no digo que él merece el Infierno, pues no hizo nada malo, pero tampoco el Paraíso se lo merece. Si un Judío viene y te dice que se muere de hambre y tú vas y le dices: “en tres meses más …” – si bien no mereces el Infierno, el Paraíso tampoco lo mereces … a una persona así no le corresponde estar en el Paraíso.

 

El Ba”j continuó y nos dijo: él vino ante mí y lloró a llanto partido preguntándome: ¿qué puedo hacer ahora?, no estoy en el Paraíso y no estoy en el Infierno, no estoy en ningún lugar. Mi sagrado Rabi, ¿qué puedo hacer ahora …?

 

Entonces mi abuelo, el Ba”j sagrado, que gobernaba sobre los cielos y sobre la tierra, le dijo a aquel “rico”: todos los días yo voy a estudiar un poco para que en mérito a ello se corrija tu alma; y cada vez que yo estudie mi Torá, vas a acercarte un poco más al Paraíso.

 

Y otra cosa más voy a hacer por ti. En mi testamento voy a transmitirle a mis hijos, a mis nietos y a mis bisnietos, que cuando llegue el Mashiaj cuenten esta historia ante el pueblo de Israel, para que cuando un Judío quiera esperar y demorarse en hacerle el bien a alguien – se acuerde de esta historia … Y este será el mérito que intercederá por ti en el cielo.

 

Es posible que ahora, cuando yo les estoy contando esta historia, finalmente haya llegado el tiempo que lo hagan entrar al Paraíso …

 

“Sucedió con Rabi Eliézer y con Rabi Yehoshua y con Rabi Elazar ben Azaria y con Rabi Akiva y con Rabi Tarfón, que estaban sentados en Bnei Brak, y contaban cuentos sobre la salida de Egipto toda aquella noche”.

 

Rabi Akiva y Rabi Tarfón y los demás Tanaitas dijeron: Guevald, ellos vieron la extensión del exilio y la duración de la noche, la noche más larga del mundo, y vieron que no quedaba otro consejo que el de contar cuentos.

 

Es por ello, tiernos niños, pueblo de Israel todo – todos nosotros somos niños – que la Torá viene y nos dice “háblales al pueblo de Israel y diles”: “ustedes son llamados hijos”.

 

Yo les deseo que tengamos el mérito de que llegue el tiempo de “hasta que vinieron sus alumnos y les dijeron: ‘llegó el tiempo de la lectura del Shemá de Shajarit (rezo matutino)”. Que tengamos el privilegio que se cumpla sobre nosotros ¡“y será por la noche y habrá luz”!


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Joke of the day

A young man learning in Yeshiva is engaged to a wonderful young lady from wealthy home. The father is upset. How is this guy going to make a living? So he takes him into his office to interview him while the mother and the future bride wait nervously outside. The father says, “How do you intend to make a living?” “G-d will provide,” answers the young man. “Well, my daughter’s needs are great; she was brought up that way.” “G-d will provide,” comes the reply. “How about a house? She needs a big house.” “G-d will provide.””How about clothes? She’s used to expensive, elegant dressing.” “G-d will provide.” The father comes out of the interview and the mother and daughter anxiously inquire, “So what do you think?” “Why, he’s a very fine young man. He thinks I’m G-d!”