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Caratula:

 

Rav Shlomo Carlebaj

 

 IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

 

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

 

 CUENTOS

La Luz del Sagrado Shabat

 

La Rabanit de nuestro sagrado Rabino el Jozé de Lublin, vivía en una extrema pobreza antes que él se haga famoso.

 

Una vez, en víspera del sagrado Shabat, tenía suficiente dinero para comprar comida – un poco de pescado, vino y jalot – pero le faltaban solamente dos centavos para comprar dos velas para encender en honor al sagrado Shabat.

 

¿Qué se hace en Shabat si uno no tiene velas? No es posible no tener velas para Shabat …

 

Ella esperó entonces a que le suceda un milagro en víspera de Shabat.

 

Faltaban sólo unos pocos minutos para que comience el sagrado Shabat, ya habían cerrado casí todos los negocios, y el milagro aún no había sucedido.

 

Entonces, ella se paró – pobrecita – en la calle, lloró y dijo: Soberano del mundo, ten compasión de mí. Yo necesito dos velas de Shabat para mi sagrado esposo.

 

En aquella época el Jozé vivía en la ciudad de Pioterkov.

 

Allí había un Judío, un hombre muy grosero, que verdaderamente no desaprovechaba ninguna oportunidad para hacer transgresiones.

 

Guevald. Tenía su propio “Shuljan Aruj” (Libro de Leyes Judías) … sin ninguna relación con el Judaísmo, sin ninguna relación con la espiritualidad … quién sabe hacia dónde él se dirigía …

 

Pero, en realidad, debajo de todo su materialismo, tenía un alma muy grande. Su alma era muy pura y limpia. Sin embargo, en ese entonces, todavía era un hombre grosero.

 

Aquel Judío era inmensamente rico. Tenía una gran carroza con ocho caballos.

 

Cierta vez, él pasó por la calle con sus caballos, con su carroza, rápido rápido, y de pronto vió a una mujer parada llorando.

 

Detuvo los caballos, se acercó a ella y le preguntó: ¿Puedo ayudarte?

 

Ella le dijo: yo veo que tú eres una persona con mucho dinero, seguro que es como una broma para ti, pero yo necesito dos centavos, para comprar con ella velas en honor al sagrado Shabat.

 

Él le dijo: dos centavos … aquí tienes.

 

Ella le dijo: Señor mío, ¡tu jamás sabras qué mitzvá (en el sentido de una buena acción) has hecho! Yo te bendigo, que sólo por el mérito de esta mitzvá que hiciste, la luz del sagrado Shabat, la luz del Paraiso, te ilumine en el interior de tu alma … Para siempre …

 

Aquel hombre grosero subió nuevamente a su carroza y pensó, “oi vei”, estoy demorado …

 

La Rabanit compró dos velas y las encendió, y entonces el Jozé de Lublin fue al Beit Hakneset a rezar la oración de “Minjá”.

 

Yo – quién sabe a dónde me conducen mis pensamientos cuando rezo “Minjá” – ojalá tenga el mérito de decir al menos una buena palabra …

 

El Jozé de Lublin subía al cielo cada vez que rezaba. Y entonces observó que había un gran alboroto entre los ángeles celestiales, el tribunal celestial estaba en un gran dilema …

 

Y le dijeron: Jozé de Lublin, a ti nosotros te conocemos. Nosotros sabemos que estás acostumbrado a dar bendiciones a personas que se las merecen y también a personas que no se las merecen. ¿Pero ahora también tu esposa?

¡Mira qué persona grosera es! Un transgresor. ¿Y ella lo bendijo para que tenga la luz del Shabat? ¿Que la luz del Gan Eden esté en su interior? Sólo mira hacia dónde está viajando …

 

El Jozé de Lublin les contestó entonces y así les dijo: Oídme ángeles celestiales. Yo voy a decirles lo que hay que hacer. Denme el alma de ese señor grosero por media hora. Solo media hora yo quiero encender dentro de su alma la luz del sagrado Shabat y la luz del Paraíso …

 

¿Saben ustedes por qué ese hombre era tan grosero? Porque jamás conoció la luz del sagrado Shabat. Sólo denme su alma por media hora … y veremos qué pasa …

 

Y aquel hombre grosero estaba sentado en su carroza, apurado para hacer lo que tenía que hacer, pues tenía miedo de llegar tarde …

 

De pronto … tuvo un ataque de espiritualidad … Del cielo hicieron fluir sobre él la luz del Sagrado Shabat.

 

Y entonces, él verdaderamente no sabía qué hacer consigo mismo.

 

Comenzó a llorar y dijo: Soberano del mundo, ¿acaso yo no soy Judío? ¡Hoy es el Sagrado Shabat…! ¿A dónde voy yo? Estoy desperdiciando toda mi vida.

 

Se dijo entonces a sí mismo: debo retornar a la ciudad y pasar el sagrado Shabat en la casa de la persona a la que le dí el dinero para las dos velas.

 

Y regresó entonces a la ciudad y pasó el Shabat en la casa del Jozé de Lublin …

 

Los Jasidim contaron y dijeron, que aquel hombre se transformó en uno de los más grandes Tzadikim, en uno de los alumnos más grandes del Jozé de Lublin.

 

Obviamente nosotros no sabemos su nombre, porque en el tiempo en que los Jasidim contaron la historia, él todavía se hallaba entre los vivos … Y no quisieron dar a conocer su sagrado nombre, para no avergonzarlo.

 

¿Qué es lo que necesita una persona grosera, un transgresor?

Él necesita muchos años para corregir su alma … Sólo miren lo que él hizo hasta ahora. Le va a llevar muchos años … Pero iluminar el interior de su alma, eso puede llevar sólo medio minuto …

 

Y entonces, señores míos, cuando veamos a una persona grosera, démosle un poco de la luz de Shabat, y verán ustedes lo que sucederá … en honor al Sagrado Shabat.

 

Muchos Judíos hacen manifestaciones para así evitar la transgresión del Shabat, pero eso no es más que una pérdida de tiempo. Lo que nosotros debemos hacer es dar “luz de Shabat”, “sabor de Shabat”, “placer de Shabat”, introducirlo en el interior de los corazones de todo el pueblo de Israel, en los corazones de la juventud y en los corazones de los niños.

 

¡Ojalá que tengamos el mérito de llegar al día en que todo va a ser Shabat, totalmente Shabat!

 

El Jozé de Lublin fue el alumno más grande de Rabi Elimelej de Lizensk.

 

¿Quién no escuchó hablar sobre Rabi Elimelej, sagrado y terrible es su nombre?

 

El Jozé de Lublin estuvo con él varios años, hasta que llegó el momento de ser Rabi por sí mismo.

 

El Jozé de Lublin fue uno de los pocos a los que su sagrado Rabino le dió permiso para ser Rabi mientras él aún vivía.

 

Entonces le dijo: Gracias a Hashem, tú has estudiado mucho, pero hay una cosa que aún no has aprendido, y eso sólo mi hermano – el Rabino Rabi Zusha – te lo puede enseñar. Ve a verlo.

 

¿Quién no escuchó hablar de Rabi Zusha? El Jozé se quedó allí para Shabat y Rabi Zusha le preguntó: Dime una cosa, si tú ves a una persona que no es buena – Hashem no lo permita – a un transgresor, a una persona que no es buena, ¿cómo la corriges?

 

El Jozé le dijo: Es muy simple. Me la llevo a un costado y le digo: mira, lo que tú haces es – Guevald – un asco. Mírate en el espejo, mírate: “de la planta del pie hasta la cabeza no hay lugar que no esté dañado”  – tal como está escrito en el libro de Yeshaiahu (1, 6) …

 

Rabi Zusha le dijo entonces: No. Esa no es la forma de hacerlo … ¿Una persona está sentada en la oscuridad y tu todavía le agregas más oscuridad? Que Hashem no lo permita, alguién está lleno de suciedad y tú vienes y le agregas más suciedad …

 

El Jozé de Lublin le preguntó: Y entonces, mi sagrado Rabi, ¿como corrige usted a esas almas?

 

Rabi Zusha le contestó así: ¿Por qué ese individuo es una transgresor? Porque él está sentado en la oscuridad. Es por eso que debemos rezar por él e iluminar el interior de su alma. Si así lo hacemos, en forma natural va a comenzar a ser un Tzadik …

 

*

El Placer de Shabat

 

¿Cómo una persona tiene el privilegio de sentir el placer del Shabat? ¿Cómo una persona tiene el mérito de sacar todo el enojo que hay en su corazón, todo el dolor, y verdaderamente probar el sabor del Paraíso?

 

Esta historia es real y sucedió hace aproximadamente ciento ochenta años.

 

Para  el sagrado Rabino, Rabi Jaim de Chernovich, todo era Shabat.

Si le preguntaban: ¿Puedes traducirme la palabra “Bereshit”? Él decía: por supuesto, su significado es Shabat.

 

¿Puedes traducirme la palabra “bará”?

¿Por qué preguntas otra vez? Cada palabra de la Torá es Shabat.

 

Rabi Jaim, cuando su santa esposa encendía las velas de Shabat, se transformaba en una persona totalmente nueva; de pronto se podía ver en él la Presencia Divina.

 

*

No lejos de Chernovich, en una aldea lejana, vivía un Judío llamado Jatzkel David.

 

Él estuvo una vez en Shabat en Chernovich.

 

Al Shabat siguiente fue al Beit Hakneset de su aldea el viernes por la noche, y ya no lo pudieron reconocer …

 

El Shabat ardía en su corazón, verdaderamente Guevald. La Divina Presencia estaba sobre él y él se sentía verdaderamente contento … Era un Judío simple, que ni siquiera sabía rezar correctamente sin equivocarse en cada palabra.

 

Le preguntaron entonces: ¿Jatzkel David, que te ha pasado?

 

Esta es su historia:

 

A veces una persona tiene dinero suficiente para no morir, pero no tiene dinero suficiente para poder vivir.

 

Jatzkel David no se moría de hambre, pero tampoco vivía exactamente …

 

Una vez le dijo a su esposa: Si nosotros vivimos así toda la vida, ¿qué va a pasar con nuestros hijos? Ellos no van a morirse de hambre pero tampoco van a vivir … Cinco años vamos a ahorrar cada centavo, no comeremos y no beberemos, no gastaremos en nada. Con la ayuda de Hashem vamos a juntar quinientos rublos para comprar una casa y un negocio, y quizás entonces nos podamos enriquecer con eso …

 

Cinco años … Cada centavo que conseguían era logrado con la sangre de sus hijos, con la sangre de Jatzkel David y con la sangre de su querida esposa.

 

Bendito sea Hashem, ya tenía quinientos rublos en la mano, y se fué a Chernovich para comprar un negocio.

 

Obviamente, dio algunas vueltas … y de pronto notó que sólo faltaba una hora para el comienzo del Shabat … ¿Dónde iba a dejar el dinero?

 

Ustedes saben, señores míos, hoy en día también tenemos muy buenos Rabinos, pero, Guevald, ¡qué Rabinos buenos teníamos en otras épocas! Ellos eran como un padre y como una madre, y como el mejor amigo de cada miembro del pueblo de Israel.

 

Entonces, Jatzkel David fue a ver a Rabi Jaim de Chernovich, le contó su historia y le dijo: Mi sagrado Rabino, cuídeme por favor los quinientos rublos hasta que termine Shabat.

 

Rabi Jaim observó a aquel dulce Judío y vió que tenía un alma muy preciosa.

 

El Rabino entonces le preguntó: ¿Dónde comerás en Shabat?

 

Él contestó: Nadie me ha invitado aún.

 

Rabi Jaim le dijo: ¿Estás dispuesto a pasar conmigo el Shabat?

 

Continuaron hablando entre ellos, cuando de pronto se abrió la puerta y una mujer llena de dolor y llena de aflicción, llorando a mares entró y dijo: Mi sagrado Rabino, ayúdeme, sálveme, ya no tengo fuerzas …

 

Su esposo era aparentemente la persona más rica de Chernovich.

 

Él había fallecido hacía un mes, y despúes de ello su mujer descubrió que él no tenía dinero como un rico, sino que tenía deudas como un rico …

 

Al finalizar el Shabat se celebraría el casamiento de su hija, y la mujer debía pagar quinientos rublos por el festejo.

 

Si no lo hacía, iba a tener que explicarles (a sus consuegros) que en realidad era pobre – ¡Que vergüenza! – y quién sabe si ellos no le iban a decir: Si tú eres tan pobre entonces ya no queremos concretar la unión matrimonial …

 

Ella dijo entonces: Mi sagrado Rabino, perdóneme por favor, perdóneme que no vine antes, pero la verdad es que no pude, pues tenía mucha vergüenza …

 

Rabi Jaim le dijo: Guevald. ¿Qué voy a hacer justo antes de Shabat? ¿Cómo voy a conseguir quinientos rublos? ¿Y tu dices que necesitas el dinero apenas finalice la “Havdalá” (ritual que se hace para marcar la finalización del Shabat)?

 

Allí estaba también Jatzkel David y entonces él intervino: Mi sagrado Rabino, hágame un favor, dele mis quinientos rublos. Yo soy joven y puedo volver a hacer otra vez lo que hice …

 

Rabi Jaim comenzó a discutir con él para disuadirlo de esa idea.

 

Mientras tanto tomó Jatzkel David su dinero y se lo dio a la mujer … Y ella se fue de la casa llena de alegría …

 

Rabi Jaim le dijo: Jatzkel David, que vas tener riquezas como todavía no hubo en el mundo, como jamás soñaste lograr, sobre eso ni siquiera tengo que bendecirte, pues está claro como el sol. Que vas a vivir ciento veinte años y que vas a ver el casamiento de tus nietos, eso es obvio y no puede ser de otra manera.

 

Pero hay algo por lo que sí te quiero bendecir: Gracias a ti tuvieron el placer del Shabat dos almas muy preciosas.

 

Guevald, ¿qué hubiera hecho la viuda sin los quinientos rublos? Hubiera permanecido sentada llorando todo el Shabat … Y gracias a ti ella tuvo el sagrado Shabat.

 

Y su hija – pobrecita – ¿qué hubiera hecho? También hubiera llorado todo el Shabat.

 

Tú tuviste el mérito de darles el Shabat a dos almas muy preciosas. Es por eso que yo te bendigo, para que sientas el “placer del Shabat” por toda tu vida …

 

En resumen, después de un mes Jatzkel David era millonario … ni él mismo sabía cómo.

 

Construyó un Beit Kneset para su Rabino, Rabi Jaim de Chernovich. Al Beit Kneset le puso de nombre: “Beit Midrash de Jatzkel David”.

 

Yo tuve el privilegio de preguntarle a algunos Judíos ancianos de Chernovich, y ellos me dijeron: Sí, nosotros rezamos en el “Beit Midrash de Jatzkel David”.

 

Es obvio, sin embargo, que junto con todos los Batei Kneset, también el “Beit Midrash de Jatzkel David” subió lamentablemente al cielo (en el Holocausto) … y está esperando a la llegada del Mashiaj (para volver a descender …).

 

Todos sus nietos, sin excepción, se salvaron de los crematorios de Auschwitz y vinieron a América sin tener un centavo. En un mes ya eran millonarios otra vez. Ellos no sabían cómo, pero sin duda estaban seguros de una cosa: era la bendición del Rabi de Chernovich…

 

Lo primero que hicieron con el dinero que ganaron, fue comenzar a imprimir los libros sagrados de Rabi Jaim de Chernovich, “Siduró shel Shabat” (El Sidur de Shabat) y otros libros más.

En la introducción ellos escribieron lo que les estoy contando …

 

¿Por qué invitamos huéspedes para la noche del sagrado Shabat?

No podemos estar en Shabat sin invitados. Si yo quiero tener el placer de Shabat, debo darle un poco de Shabat a una persona que aún no lo tiene.

 

Hubieron días en que los Judíos pobres no tenían qué comer, ni siquiera en el sagrado Shabat.

 

Hoy en día, bendito sea Hashem, la mayoría del pueblo de Israel tiene qué comer.

 

Pero, Guevald, ¿de dónde obtienen el Shabat?

 

Es por eso, que aquél que guarda el Shabat está obligado a tener invitados, está obligado …

 

Invita entonces a un vecino Judío, o incluso a un Judío de la calle.

 

Ve y dile a él o a ella: Yo debo darte un poco del sagrado Shabat.


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Daily Torah Quote

Joke of the day

Little Josh was brought to Dr. Gill cause he hadn’t eaten anything for days. Dr. Gill offered him all the goodies he could think of. No luck. He tried a little scolding. It didn’t work. A little pleading, to no avail. Finally he sat down, faced the boy, looked him in the eye. He said, “Look young man, if you can be stubborn, so can I. You’re not going anywhere till you eat something. You can have whatever you want, but only after you have eaten will you leave.” Josh just sat and glared for some time, then said “OK. I’ll eat but I have some conditions. First, I’ll have exactly what I want and exactly how I want it and second you’ll share with me.” Dr. Gill was OK with this. He asked the child what he’d like. “Worms!” said Josh. Dr. Gill was horrified but didn’t want to back out and seem like a loser. So, he ordered a plate of worms to be brought in. “Not that many, just one,” yelled Josh as he saw the plate. So, everything other than one worm was removed. Josh then demanded that the single worm be cut into two pieces and then Dr. Gill eat half. Dr. Gill went through the worst ordeal of his life, and after finishing, barely managing to keep his cool, said, “OK, now eat!” Josh refused as he sobbed, “No way! You ate my half!”