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El Borracho Sagrado

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

CUENTOS

El Borracho Sagrado

 

Una vez el Baal Shem Tov llevó a uno de sus Jasidim, y ambos comenzaron a viajar por el bosque.

 

De pronto, vieron una tumba que no tenía lápida, que no había en ella ninguna inscripción.

 

El Baal Shem Tov tomó entonces una botella de vino, derramó un poco de vino sobre la tumba y dijo: Lejaim borracho sagrado. Lejaim borracho sagrado. Tú te lo mereces, tú verdaderamente mereces que digamos por ti un  ‘Lejaim’ …

 

Y luego contó el Baal Shem Tov: Hace muchos años, vivían en una ciudad dos Judíos muy ricos. Uno tenía un hijo y el otro una hija, y ellos decidieron casarlos. El nombre del joven era Shimón.

 

Dijo entonces el Baal Shem Tov: Sepan ustedes, que Shimón podría haber sido uno de los Tzadikim sobre los cuales se sostiene el mundo entero. Él ciertamente rezaba y estudiaba todo el tiempo …

 

Después del casamiento, los padres le pusieron un negocio para que obtenga su sustento de las ganancias.

 

*

Shimón le dijo a su esposa: Bendito sea Hashem, nosotros no necesitamos el dinero. ¿Tú quieres que tengamos el negocio? Está bien. Pero yo quiero dedicarme a estudiar Torá. Tú estarás en el negocio. Mas si no lo deseas, tú no tienes porqué estar allí, – y para mí también está bien. Yo no quiero tener un negocio. Yo sólo quiero rezar y estudiar Torá.

 

Lamentablemente, su esposa amaba el dinero. Todo el tiempo sólo hablaba de dinero. Ella le dijo a su esposo: si tú vinieras a nuestro negocio, podríamos ganar más dinero aún. Él le contestó entonces: ¿Para qué quieres más dinero? Tenemos suficiente. Pero ella solamente pensaba en el dinero.

 

Una vez, vino un hombre que le debía mucho dinero y le dijo a la mujer: yo quiero pagar el dinero solamente a tu esposo.

 

Ella fue a su casa y le dijo a Shimón: Debes venir al negocio. Y ustedes saben como trabaja el impulso hacia el mal – al principio es sólo por una vez, y luego otra vez más, hoy te dice una cosa, y mañana repite la misma cosa … y así sucesivamente …

Al final, lo que sucedió fue que Shimón dejó hasta de rezar. Obviamente que rezaba, pero ese no era su rezo normal. Dejó de estudiar y se transformó en un verdadero hombre de negocios. Se metió totalmente en el mundo del dinero …

 

Uno de aquellos días, le dijo su esposa: tú sabes que nosotros adquirimos mercadería de un hombre que la compra en la ciudad de San Petersburgo. Si tu viajaras a San Petersburgo personalmente, podríamos ganar mucho más dinero aún.

 

Y él le dijo: tú sabes que un Judío tiene prohibido estar en San Petersburgo. D-s no lo permita, tú sabes que si ven a un Judío en San Petersburgo, como está escrito en el rollo de Esther, “su veredicto de muerte está sellado”. No hay aquí  “vivezas”.

 

Le dijo entonces su esposa: ¿Qué te importa aparentar ser un gentil por algunos días? Por un poco de dinero …

 

Gracias a Hashem, Shimón ya se había transformado en un hombre de negocios, y su esposa le compró ropas como las que llevaban los hijos de Amán. Y entonces  él viajó a San Petersburgo, directamente a un hotel.

 

El gentil con quien hizo negocios, era un hombre multimillonario. Él le dijo entonces: ¡qué honor para mi que tu hayas venido! (él, obviamente, sabía que era Judío). Tú eres mi mejor comprador. Y en tu honor invite a todas las personalidades importantes de San Petersburgo a que vengan por la noche a cenar a mi casa.

 

Durante la comida, el Judío tenía que comer cerdo, pero – como al peligrar la vida se pueden transgredir todos los preceptos, y si hubiera dicho que no podía comer cerdo enseguida hubieran sospechado que él era Judío y lo hubieran matado – entonces comió. “Peligro de vida” … todo fue hecho en forma “pura y sagrada” de acuerdo a como la ley judía lo ordena …

 

Él comió y comió … pobrecito. Después de la comida, el dueño de casa le dijo: en tu honor preparé una gran sorpresa. Bailaremos … y tú sabes, tengo una hija muy bella, y ella está muy interesada en ti, y está dispuesta a bailar contigo …

 

Pobrecito. Shimón podría haber sido el justo más notable de su generación, pero él comenzó a bailar con la hija de …

 

De pronto, ella se escapó.

 

Su padre le gritó: ¿cómo tú avergüenzas al mejor comprador que tengo? ¡Es una cuestión de millones!

 

Ella le dijo entonces: debes saber que cuando bailamos,ví sus “Tzitziot” (plural de Tzitzit). Él es un Judío …

 

El dueño de casa se encerró en un cuarto con él y le dijo: a pesar de que tú eres mi mejor comprador, no tengo ninguna otra opción: tenemos que matarte de inmediato, a no ser que estés dispuesto a ser uno de nosotros y renunciar al D-s de Israel.

 

Y él pensó entonces: en verdad, ¿qué honor va a tener el Soberano del Mundo si me matan? Ningún honor. Mejor es que me convierta al cristianismo.

 

Obviamente, todo de acuerdo a las leyes judías escritas en el Shuljan Aruj. Todo de acuerdo a la Torá …

 

Como es sabido, el impulso hacia el mal no se desvía de la Torá ni siquiera un milímetro.

 

Y como dijo el Rabi de Kotzk: Esav (el hermano de Yaacov), no se desvió de la Torá ni siquiera un palmo.

 

Después que él decidió tomar sobre sí la nueva religión, se acercó a él el dueño de casa con una “buena noticia”: debes saber que mi hija te quiere, y está dispuesta a casarse contigo. Si tú ya eres un gentil, que al menos salga algo positivo de todo ello …

 

De alguna manera, él decidió también casarse con ella. Todo sea por la paz …y así tuvo con ella cinco hijos, viviendo como un gentil durante el transcurso de diez años.

 

Un día miró el almanaque – y ustedes saben que a veces también en los calendarios de los gentiles aparecen las festividades principales del pueblo de Israel – y vio que era el día de Iom Kipúr.

 

Comenzó a reflexionar sobre su conducta. ¿Dónde estaba hace diez años y dónde está ahora? Entonces rompió en llanto desde lo profundo de su corazón. En verdad no sabía lo qué hacer …

 

Su “suegro” gentil era un multimillonario. Tenía tierras y viñedos, y había un borracho que le cuidaba todo. El borracho estaba feliz todo el tiempo. Lleno de alegría. El Judío se dijo entonces a si mismo. Yo voy a visitar al borracho y él seguramente me va a alegrar.

 

Viajó a lo del borracho y lo encontró llorando desde lo profundo de su corazón.

 

Shimón le dijo entonces: borracho, ¿qué te sucede? Yo vine para que me alegres, y te encuentro llorando. ¿Por qué lloras?

 

El borracho le contestó: júrame que no le vas a revelar a nadie lo que te voy a decir, y yo te contaré la verdad sobre el motivo de mi llanto …

 

Él Judío le juró, y entonces el borracho dijo: debes saber que yo soy Judío, y hoy es el día de Iom Kipúr. Debes saber que los Judíos se presentan en el día de Iom Kipúr ante D-s cual si fuesen ángeles. Pero yo, ¿cómo me voy a presentar ante Él? …

 

Y Shimón también comenzó a llorar …

 

Y el borracho le preguntó a Shimón: ¿Y tú por qué lloras?

 

Shimón le contestó: si me juras que no lo vas a revelar a nadie, te voy a contar la verdad …

 

Y también él le contó su verdad – “y juntos Bendito dirán” – le relató toda su historia.

 

Y el borracho le dijo: Escucha Shimón, tú debes hacer “teshuvá” (arrepentirte y retornar al camino de Hashem). Si me juras que no le vas a contar a nadie que yo te dije lo que debías de hacer, yo te diré una vez más lo que deberás de hacer.

 

Y él le dijo: retorna a tu casa (a San Petersburgo) y dile a tu suegro que recibiste una carta de Amsterdam por un negocio que da ganancias de millones, y enseguida vete y  desaparece de su vista.

 

Regresa a tu casa original y dile a tu mujer que esta vez ya no vas a entrar más al negocio. Quédate toda la semana en el Beit HaMidrash, estudia y reza, y sólo en Shabat regresa a tu casa.

 

Shimón retornó a su casa primera casa, le contó a su esposa algunas de las cosas que le habían pasado, y fijó su residencia en el Beit Hakneset. Luego le dijo a su esposa: el viernes después del mediodía, envíame los caballos con la carroza pues yo iré a la Mikve. En Shabat voy a estar en mi casa, y después del Shabat retornaré otra vez al Beit Hakneset.

 

Mientras tanto, su mujer gentil que en verdad lo amaba, lloraba todo el tiempo. Un día miró el almanaque y notó que hacía justo un año que su marido la había abandonado. Ella estaba tan quebrantada que se dijo a sí misma: debo ir con el borracho para que me alegre.

 

Viajó al campo, a lo del borracho, y lo vio llorando desde lo profundo de su corazón. Le preguntó al borracho: ¿Qué sucede contigo? ¿Todo el tiempo estás contento, y un día que yo necesito que me alegres, te encuentro llorando?

El borracho le contestó: Si me juras que no le vas a contar a nadie, te voy a decir la verdad. Y él le dijo entonces: debes saber que yo soy Judío, y hoy es el día de Iom Kipúr, y los Judíos se presentan ante el Santo Bendito Sea como si fueran ángeles. ¿Y cómo me presento yo ante el Santo Bendito Sea?

 

Y ella le dijo: Yo entiendo por qué lloras. Pero mira cómo yo lloro, ¡no tengo esposo!

 

Y él le dijo: si me juras que harás todo lo que te digo, entonces te diré cómo retornar con tu esposo. Y continuó diciéndole: Júrame que estás dispuesta a convertirte al Judaísmo. Ustedes ya tienen cinco hijos.

 

Él le dijo a ella exactamente dónde vivía Shimón, para que vaya hasta allá, hable con él y se convierta.

 

Y ella le dijo a su padre: Papá, yo de verdad necesito encontrar a mi esposo.

 

Viajó entonces a la ciudad dónde vivía Shimón, llegó al hotel y le preguntó al dueño del hotel: ¿acaso tú sabes algo sobre un Judío llamado Shimón?

 

Él respondió: tú no lo puedes ver. Retornó hace un año, y está sentado estudiando todo el día. No habla con ninguna persona. Solamente el día viernes sale para ir a la Mikve (baño ritual), y eso es todo.

 

Ella le dijo entonces: hazme un favor, guíame, dime adónde está exactamente la Mikve, y yo lo voy a esperar allí …

 

El día viernes, la mujer gentil con sus cinco hijos se pararon al costado de la Mikve y lo esperaron.

 

Cuando llegó Shimón él le dijo a ella: hazme un favor, no le digas nada a nadie, solamente ven conmigo a mi casa para Shabat. Él la llevó en su carroza a su casa con sus cinco hijos, para pasar allí el Shabat.

 

Después de finalizado el Shabat, tomó Shimón a su esposa judía y a su segunda ‘esposa’, la gentil, y les dijo: vamos a ir a lo del Rabino, yo tengo que hablar con ustedes dos.

 

Él llevó a sus dos mujeres y confesó ante el Rabino todo lo que guardaba en su corazón. Absolutamente todo lo que le había sucedido.

 

Le dijo entonces al Rabino: debe usted saber, que por culpa de mi primera esposa, caí en “lugares” muy bajos. Ella todo el tiempo deseaba tener más dinero. Pero en cambio mi segunda esposa, a pesar de que ella es gentil, tiene un alma muy elevada, y sólo quiere que yo pueda corregir la mía.

 

Y luego le pidió encarecidamente al Rabino: Yo quiero que usted me diga la verdad, ¿con cual de ellas me tengo que quedar?

 

El Rabino decretó entonces, que le dé el divorcio a su primera esposa por causa de la cual cayó donde cayó, y que su segunda esposa se convierta con sus hijos (para después casarse con ella).

 

Mientras tanto, el padre extrañaba enormemente a su hija.

 

Un día observó el almanaque y vio que hacía exactamente un año que ella lo había abandonado. Él comenzó a llorar … y se dijo a sí mismo: no tengo otra opción que ir a ver al borracho.

 

Fue a lo del borracho y lo encontró llorando. Le dijo entonces: ¡vine para que me alegres y te encuentro llorando!

 

Le contestó el borracho: si me juras que no le vas a contar a nadie te voy a revelar la verdad.

 

- Debes saber que yo soy Judío, y hoy es el día de Iom Kipúr, y los Judíos se presentan ante el Santo Bendito Sea como si fueran ángeles. ¿Y cómo me presento yo ante el Santo Bendito Sea?

 

Y el dueño de la hacienda le dijo: Yo entiendo porqué lloras. ¡Pero yo lloro porque perdí a mi hija!

 

Le dijo el borracho entonces: yo te puedo dar un consejo para que encuentres a tu hija. Sólo júrame que no le vas a revelar a ninguna persona que fui el yo que te lo dijo.

 

Y respondió el dueño de la hacienda: yo estoy dispuesto a hacer lo que sea.

Le dijo el borracho: júrame que tú y tu mujer están dispuestos a convertirse al Judaísmo. Y luego le reveló dónde se encontraba Shimón.

 

Después de ello, vendió el dueño de la hacienda todos sus campos y sus viñedos.

 

El  borracho le dijo entonces: ¿qué voy a hacer yo aquí si usted ya no está?

Me voy a ir con usted.

 

En el camino murió el borracho, y ésta es su tumba.

 

Dijo entonces el sagrado Baal Shem Tov: Este sagrado borracho, que corrigió tantas almas, ¿acaso no merece que hagamos por él un ‘Lejaim’?


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Joke of the day

Little Josh was brought to Dr. Gill cause he hadn’t eaten anything for days. Dr. Gill offered him all the goodies he could think of. No luck. He tried a little scolding. It didn’t work. A little pleading, to no avail. Finally he sat down, faced the boy, looked him in the eye. He said, “Look young man, if you can be stubborn, so can I. You’re not going anywhere till you eat something. You can have whatever you want, but only after you have eaten will you leave.” Josh just sat and glared for some time, then said “OK. I’ll eat but I have some conditions. First, I’ll have exactly what I want and exactly how I want it and second you’ll share with me.” Dr. Gill was OK with this. He asked the child what he’d like. “Worms!” said Josh. Dr. Gill was horrified but didn’t want to back out and seem like a loser. So, he ordered a plate of worms to be brought in. “Not that many, just one,” yelled Josh as he saw the plate. So, everything other than one worm was removed. Josh then demanded that the single worm be cut into two pieces and then Dr. Gill eat half. Dr. Gill went through the worst ordeal of his life, and after finishing, barely managing to keep his cool, said, “OK, now eat!” Josh refused as he sobbed, “No way! You ate my half!”