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Rabi Levi Itzjak de Berditchev

 

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

CUENTOS

Rabi Levi Itzjak de Berditchev

 

Nuestro sagrado Rabino de Radzin dijo: Si solamente decimos las palabras “nuestro Rabino Levi Itzjak de Berditchev” ya se abren todos los portales del cielo.

 

Si solamente decimos la palabra Berditchev – ya se abren todas las puertas del cielo …

 

¿Qué hace un Judío cuando está en problemas?

 

Cuando el Judío está sufriendo o está en problemas dice: D-s de Rabi Levi Itzjak ben Sara Sasha contéstame … D-s de Rabi Levi Itzjak de Berditchev contéstame …

 

Está probado y comprobado que eso funciona. Estas palabras abren todas las puertas.

 

Yo escuché hace algunas semanas el relato de un Judío, de un ciudadano israelí, que fue a los Estados Unidos y el avión se demoró, y ya faltaban dos horas para Shabat. Había algo en su visa que no estaba en orden.

 

Él estaba allí sentado en el aeropuerto, y le dijeron: Escuche, nosotros no podemos dejarle entrar sin visa. Debemos enviarlo de regreso a Israel.

 

Y entonces, dos horas antes de Shabat … ¿qué va a hacer él allí todo el Shabat? No tenía absolutamente nada para hacer el Shabat …

 

Simplemente se paró en un rincón y se puso a llorar intensamente: D-s de Rabi Levi Itzjak ben Sara Sasha de Berditchev, contéstame …

 

Luego de algunos minutos, el cuarto se llenó de otras personas cuyas visas tampoco estaban en orden.

 

El cuarto estaba repleto. Bendito sea D-s, al menos iba a tener un Shabat grande …

 

Todos sabemos que Rabi Levi Itzjak de Berditchev era en verdad uno de los grandes Tzadikim (Tzadik en plural), que vino después del sagrado Baal Shem Tov y de su alumno el Maguid de Mezeritch.

 

El mismo día que él nació, el Baal Shem Tov hizo un gran banquete y dijo: El día de hoy llegó un alma sagrada a este mundo, y él va a ser el defensor del pueblo de Israel hasta que venga el Mashiaj.

 

Si alguien venía con Rabi Levi Itzjak de Berditchev y le decía que un Judío robó, él decía: ¿Un Judío ladrón? Un Judío no roba. Quizás el tomó por error, quizás tomó prestado …

 

No hay Judío ladrón.

 

Eso no lo decía desde una postura tonta o inocente, sino desde una profunda y elevada sabiduría, más profunda aún que el mar.

 

Y esto porque él conocía la santidad del pueblo de Israel, la santidad del Judío más simple y del Judío más bajo.

 

Nuestro sagrado Rabino de Rozin contaba esta historia en cada Rosh Hashaná:

 

Seguro que  ustedes recuerdan los rezos de Rosh Hashaná:

 

 

Al D-s que realiza el juicio.

Que revisa los corazones en el día del juicio.

Que compra a sus servidores en el juicio.

Que siente compasión por su pueblo en el día del juicio.

 

Todos sabemos que en Rosh Hashaná pesan todas las mitzvót (acciones meritorias) y todas las transgresiones del pueblo de Israel.

 

Una vez vio Rabi Levi Itzjak de Berditchev en el cielo que la situación era realmente Guevald, Guevald, que en verdad no había salida ni salvación, pues las transgresiones llegaban hasta el corazón del cielo, mientras que las mitzvót …

 

Él observaba la balanza y – D-s no lo permita – parecía no haber ya esperanza para el pueblo de Israel … Que D-s no lo permita …

 

El Rabi de Rozin dijo que todos los Tzadikim vieron lo que sucedía y no sabían qué hacer …

 

De pronto, se armó un gran tumulto en el cielo: ¿Quién robó las transgresiones del pueblo de Israel?

 

De repente, las transgresiones desaparecieron como si nunca hubieran existido.

 

Salió una voz del cielo y preguntó: ¿Quién osó robarse las transgresiones del pueblo de Israel?

 

Y luego salió otra voz y dijo: Rabi Levi Itzjak ben Sara Sasha de Berditchev se robó todas las transgresiones del pueblo de Israel.

 

¿Ustedes se dan cuenta cómo las robó?

Para él sencillamente no existían …

 

Entonces lo trajeron ante el tribunal celestial y le dijeron: Levi Itzjak ben Sara Sasha de Berditchev, ¿acaso no está escrito en la Torá que el que roba debe de pagar? ¿Tú puedes pagar por todas las transgresiones que robaste?

 

Y él les respondió: No puedo. Soy sólo un ser de carne y hueso, yo no puedo pagar.

 

Del cielo le replicaron: Levi Itzjak ben Sara Sasha, tú sabes que está escrito en la Torá: “si no tiene, que se venda la persona a sí misma para pagar por lo que ha robado”.

 

Entonces salió otra voz del cielo y preguntó: ¿Quién quiere comprar a Levi Itzjak de Berditchev como esclavo? …

 

Y otra vez una nueva voz salió del cielo: El Kadosh Baruj Hu, aquél que dijo y se hizo el mundo, aquél que elige los cantos y las melodías, aquél que eligió al pueblo de Israel, Él decidió comprar a Levi Itzjak ben Sara Sasha como esclavo para toda la eternidad …

 

Y entonces dijo el Rabi de Rozin:

¿Ustedes comprenden? –

 

El que compra a sus servidores en el juicio …

 

Rabi Levi Itzjak de Berditchev y todos los Tzadikim robaron todas las transgresiones del pueblo de Israel, y después los quisieron vender  a ellos como esclavos y el Kadosh Baruj Hu los compró …

Por ellos, por los patriarcas y por los Tzadikim.

 

Él siente compasión por su pueblo en el Día del Juicio …


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Daily Torah Quote

Joke of the day

Little Josh was brought to Dr. Gill cause he hadn’t eaten anything for days. Dr. Gill offered him all the goodies he could think of. No luck. He tried a little scolding. It didn’t work. A little pleading, to no avail. Finally he sat down, faced the boy, looked him in the eye. He said, “Look young man, if you can be stubborn, so can I. You’re not going anywhere till you eat something. You can have whatever you want, but only after you have eaten will you leave.” Josh just sat and glared for some time, then said “OK. I’ll eat but I have some conditions. First, I’ll have exactly what I want and exactly how I want it and second you’ll share with me.” Dr. Gill was OK with this. He asked the child what he’d like. “Worms!” said Josh. Dr. Gill was horrified but didn’t want to back out and seem like a loser. So, he ordered a plate of worms to be brought in. “Not that many, just one,” yelled Josh as he saw the plate. So, everything other than one worm was removed. Josh then demanded that the single worm be cut into two pieces and then Dr. Gill eat half. Dr. Gill went through the worst ordeal of his life, and after finishing, barely managing to keep his cool, said, “OK, now eat!” Josh refused as he sobbed, “No way! You ate my half!”