El Rezo de Minjá en Karlin
Caratula:
Rav Shlomo Carlebaj
IÁJAD – KULAM KEDUSHÁ
JUNTOS – TODOS SANTIDAD
CUENTOS
El Rezo de Minjá en Karlin
Todos sabemos que en Karlin rezan con toda el alma.
Escuché que el Rabi de Kotzk dijo, que cuando venga el Mashiaj los Jazanim (cantores litúrgicos) y los Shlijei Tzibur (enviados para dirigir los rezos para toda la congregación), van a ser solamente Jasidim de Karlin.
Ellos saben cómo rezar, verdaderamente con todo el corazón, con toda el alma. A gritos. “Con voces de abundantes aguas”. Con muchas lágrimas.
En Karlin rezan Minjá muy tarde.
Yo escuché también que uno de los Tzadikim dijo, que el Rabi de Karlin dijo, que cuando él llegue al cielo después de ciento veinte años y le pregunten por qué demoró el rezo de Minjá, él va a contestar: Soberano del mundo, ¿y Tú acaso no demoras?! Tú estás demorando la llegada del Mashiaj …
Una vez, hace casi doscientos años, nuestro sagrado Rabino, Rabi Aharón de Karlin le dijo a sus Jasidim: Hoy rezaremos Minjá en una aldea solitaria, muy lejos de aquí. Señores míos, encárguense de que los caballos y la carroza estén listos.
Obviamente, los “mitnagdim” (opositores al Jasidismo) habían rezado Minjá hacía ya dos horas. Pero para Rabi Aharón de Karlin todavía había tiempo …
Todos estaban sentados en la carroza. Seguro que la carroza sólo alcanzaba para llevar a diez personas, pero evidentemente habían subido a ella unos doscientos …
Y como ustedes y yo sabemos, viajaron y viajaron.
Guevald. Ustedes saben qué es viajar con Rabi Aharón … por la noche … el cielo deja de ser el mismo cielo. No son las mismas nubes. No son las mismas casas. De pronto, el cielo está acá en la Tierra. Hashem está acá. Y todo es bueno. Y todo es hermoso …
Viajamos, viajamos y viajamos. Ya era casi medianoche. Incluso los Jasidim de Karlin ya tenían un poco de miedo, ¿qué va a pasar con el rezo de Minjá?
Y el Rabi decía: en unos momentos más, en unos momentos más …
Finalmente llegaron a una aldea solitaria, y el Rabi les dijo: en la última casa hay un parador para viajeros. Allí rezaremos.
Llegaron al parador y un Judío muy anciano salió a su encuentro.
El parador era una pequeña fonda, pues esa era una de las pocas ocupaciones que a los Judíos les estaba permitido ejercer. Allí tomaban té y un poco de aguardiente.
El Judío salió y les dijo: Ah, señores míos, es una alegría poder verlos. Yo soy el único Judío de la aldea.
Ellos lo observaban. Era difícil saber si tenía cien o ciento cincuenta años …
Le dijo aquel señor al Rabi Aharón Karliner: mi sagrado Rabi, ¿qué puedo hacer por ustedes?
Él le contestó: Sólo una cosa. Danos permiso para rezar Minjá …
Esto sucedió en el verano. Las ventanas estaban abiertas. Y obviamente, cada uno de los Jasidim comprendió, que si el Rabi llegó especialmente a aquel lugar para rezar Minjá, ¿quién sabe lo que estará corrigiendo a través de eso? ¿Quién sabe cuántas miles de almas estará corrigiendo en ese lugar?
Rezaron en voz alta. Era como Iom Kipúr y Simjat Torá juntos. Quizás también un poco parecido a Tishá Beav …
Y como las ventanas estaban abiertas, todos los campesinos, nuestros hermanos no Judíos, al escuchar los gritos creyeron con seguridad que allí estaba ocurriendo un incendio.
En Rusia, cuando se grita en medio de la noche, es señal de que hay un incendio.
Todos vinieron con un poco de agua. Y cuando llegaron a allí, vieron que verdaderamente había un incendio, pero no un incendio simple, no un incendio que destruye el mundo, sino un incendio con fuego que construye al mundo entero …
“No los llames mis hijos sino mis constructores …”
Así solía decir nuestro Rabino, el “Beit Yaacov” de Yizbetzia: Cuando nos paramos en el monte Sinai, ninguna de las naciones del mundo vino. Cuando llegue el Mashiaj a Ierushalaim, todos van a venir.
Si yo estudio Torá y alguien está parado al lado mío y no entiende lo que yo estudio, entonces se considera que esa persona no estudió. En cambio, si yo rezo con todo el corazón – inclusive si es un no Judío-, él tiene que unirse y rezar junto a mí.
Si un Judío reza – puede transformar a todo el mundo en personas que rezan.
Sólo cierren los ojos y vean a los Jasidim de Karlin rezando y a todos los gentiles rezando junto a ellos. Es como después de la venida del Mashiaj.
“Y los traeré a mi montaña sagrada, y los alegraré en Mi casa de oración, sus oblaciones y sacrificios serán aceptados sobre mi altar, pues mi casa será llamada una Casa de oración para todas las naciones”.
El rezo era como después de la llegada del Mashiaj. Cuando todas las naciones del mundo, cuando el mundo entero llegue a Ierushalaim, al tercer Beit Hamikdash, a rezar y volcar sus palabras ante el Kadosh Baruj Hu.
Y obviamente, si nosotros rezamos junto a todas las naciones del mundo, ellos no nos pueden odiar. Ellos nos van a respetar.
Después de la Tefilá (rezo), se acercaron todos los gentiles al Rabi y le pidieron una bendición. Todos reconocían “al que eligió al pueblo de Israel con amor”.
El Rabi los bendijo a todos, y ellos trajeron todo lo que tenían, manzanas y toda clase de frutas, en honor al Rabi y en honor a los Jasidim.
Y entonces, en medio de la noche, les dijo el Rabi: es tiempo de regresar a casa.
El Rabi, ya sentado en la carroza, se dirigió al Judío anciano y le dijo:
Y … y … y ¿qué estás esperando? ¡Dímelo de una vez!
El anciano se acercó al sagrado Rabi …
… Existe un aparato de video terrenal y existe también un aparato de video celestial. Podemos ver lo que sucedió allí hasta el día de hoy …
- Mi sagrado Rabi. Debe usted saber que hoy es mi cumpleaños. Yo tengo ciento siete años. Justo al cumplir los siete años, estuvo aquí el sagrado Baal Shem Tov en persona. Él vino a aquí con cientos de Jasidim. Y era un día como el de hoy, llegaron en medio de la noche y el Baal Shem Tov dijo: vine aquí a rezar Minjá.
Las ventanas estaban abiertas. Toda la aldea llegó. Toda la aldea. Y era como después de la llegada del Mashiaj: el mundo entero estaba rezando delante del Kadosh Baruj Hu.
Y después, cuando el Baal Shem Tov ya estaba sentado en la carroza, me llamó y me dijo: niño lindo, tengo algo muy importante que decirte, y no lo olvides.
Y así me dijo: Debes saber que, exactamente en cien años, va a venir acá un Tzadik, y tú le dirás que yo ya estuve aquí …
Por una parte nosotros seguimos el rastro de aquellos que nos antecedieron. Pero por otra, marchamos delante de ellos …
En cada generación y generación abrimos nuevas puertas. Cada generación tiene algo que nunca existió en el mundo hasta ahora.
Obviamente, que ustedes y yo no vamos a ser como nuestro patriarca Abraham. Pero, tenemos algo especial …
Nosotros vivimos ahora. Nosotros estamos en la generación del Mashiaj. Ojalá tengamos el privilegio de que ustedes y yo – y todos nosotros – logremos traerlo, reparando al mundo entero con el Reinado de Hashem.
*
El Socio del Kadosh Baruj Hu
¿Ustedes saben qué es un Judío auténtico? Un Judío auténtico es una persona que piensa en el pueblo de Israel todo el día y toda la noche. Un Judío que piensa en sus hijos y en los hijos de todo el pueblo de Israel. En cada momento, a cada instante y a toda hora.
Una vez escuchó el Rabi de Afta – ¡quién no oyó hablar del “Ohev Israel” (amante de Israel) – grande es su nombre –! que había un Judío, dueño de un parador, (en el cual expendían bebidas y comida a los viajeros), y todas las bendiciones que él daba inmediatamente se cumplían.
Esto no era algo simple, probablemente se trataba de un “Tzadik nistar” ( justo oculto), o algo así …
Todos los justos decían: ¿Qué es un Tzadik de verdad? Una persona justa no es una persona que está contenta por servir a Hashem. Un justo de verdad es aquél que está contento cuando escucha que hay otro Judío que está sirviendo a Hashem.
Es por ello, que cuando el Rabino de Afta se enteraba que había un Tzadik en otro lugar al cual él aún no conocía, su corazón se llenaba de alegría.
Decidió entonces el Rabi de Afta viajar de visita a dicho lugar, para así conocer a aquel Judío y saber verdaderamente quién era.
Obviamente que ese Judío –llamémosle Rav Yankele – se veía como una persona común y corriente, como un hombre simple, dueño de un parador.
El Rabino le dijo entonces al Judío, que quería permanecer allí durante algunos días, pues tenía diversos asuntos que atender en la zona.
El Judío le dio un buen cuarto, y el Rabino comenzó a observar y reflexionar acerca de la conducta de aquel Judío.
En primer lugar notó una cosa: que él verdaderamente no sabía cómo rezar.
Pensó el Rabi, quizás quiere mantenerse “oculto” …
Sin embargo, vio que en cada palabra que salía de su boca había un error.
Y … ¿qué se puede hacer? … Pensó también que quizás permanecía despierto toda la noche y leía los Salmos, pero tampoco …; dormía absolutamente toda la noche.
Su rezo de “Birkat Hamazón” (agradecimiento por la comida cuando se come pan) era muy “débil”.
Él sólo decía algunas palabras. Aparentemente ni siquiera conocía bien el “Birkat Hamazón”.
Pero, Guevald, cuando él se sentaba a comer, verdaderamente comía …
Otra cosa más vió el Rabi de Afta, y es que cuando les servía a las personas borrachas, lo hacía con todo su corazón; les daba vino, whisky y toda clase de bebidas, y realmente se concentraba en lo que hacía, tal como los sabios y genios se concentran cuando estudian al Ramba”m …
El Rabi no comprendía lo que pasaba: o que el hombre escondía su verdadera identidad, o que en verdad él realmente no entendía …
Sin embargo notó una cosa, cada día y en cada noche, amén de las personas que venían a comprar vino o whisky, llegaban Judíos y gentiles y le pedían una bendición.
Él estaba sirviendo vino a una persona, y en medio de ello entraba una mujer y le decía: Rev Yankele, yo no tengo hijos.
Él le contestaba: no te preocupes, vas a tener hijos, vas a tenerlos. Otra persona entraba y le decía: Rev Yankele, no tengo plata para pagar el alquiler.
Y él, sin dejar de trabajar, le respondía: vas a tener.
Y todo lo que él decía se cumplía …
Al cabo de algunos días, el Rabi de Afta se dio cuenta que no tenía otra opción, sino la de preguntarle … y es aquí dónde comienza nuestra historia …
El sagrado Rabi de Afta le dijo a Rev Yankele: Dime la verdad.
Escucha, yo soy el Rabi de Afta y decreto que me digas por qué todas tus bendiciones se cumplen de inmediato.
Y dijo Rev Yankele: usted debe saber, mi sagrado Rabino, que jamás le conté mi historia a nadie, a ningún ser humano, en realidad es un secreto entre yo y el Kadosh Baruj Hu; pero debido a que usted es el Tzadik de la generación y usted así lo ha decretado, yo tengo la obligación de contarle.
Debe saber que hace algunos años yo era una persona sumamente pobre y necesitada, no tenía qué comer, no tenía para pagar el alquiler.
Una vez me dijo mi esposa: Tú debes buscarte un socio, un socio que invierta un poco de dinero en el parador, que lo arregle bonito … y entonces vendrá gente de dinero, y no como ahora que vienen sólo los simples y pobres que ni siquiera te pagan.
Y así me encaminé a la ciudad para buscar un inversor, un socio. Y entonces tuve que atravesar el bosque.
Mi sagrado Rabi, era un bosque muy grande, con muchos árboles, muchas flores, muchas nubes (como dice Rabi Najman de Breslav: si tú buscas al Kadosh Baruj Hu, vete al bosque; allí lo vas a encontrar, entre los pastos y los árboles).
Mientras caminaba y caminaba iba reflexionando – ¿dónde voy a encontrar un socio para mí?
De pronto comprendí – ¿acaso yo necesito un socio de carne y hueso? ¿Una persona que hoy vive y mañana quién sabe? ¿Que hoy tiene plata y mañana quizás quiebre? … ¡Yo quiero un socio de verdad! …
Me detuve, comencé a rezar y dije entonces: Soberano del mundo, yo soy Yaacov, yo te ruego, sé que no merezco nada, que no tengo ningún mérito, pero te ruego que seas mi socio. Yo te prometo que voy a trabajar veinticuatro horas, la mitad para mí y la mitad para Ti. La mitad para mi y la mitad para los pobres …
Sepa usted sagrado Rabino, que yo cómo mucho para así poder tener fuerzas, también duermo mucho porque trabajo todo el tiempo para mi socio …
Cuando el Rabi de Afta contaba esta historia nos solía decir: la Guemará afirma que lo que hace un socio hecho está. Pero, ¿qué socio se puede parecer al socio del Kadosh Baruj Hu?
Y entonces, señores míos, sepan que este cuento desciende y penetra hasta la más honda de las profundidades.
A veces no sabemos cómo educar a nuestros hijos, a veces no sabemos cómo hacer un negocio.
Cada día, yo los bendigo a ustedes, a mí y a todo el pueblo de Israel, y que ojalá todo el pueblo de Israel sepa, que nosotros no necesitamos de ningún otro socio, no de Estados Unidos, no de Rusia ni ningún otro socio, sólo Aquél que dijo y se hizo el mundo, Bendito Él y Bendito sea Su Nombre, sólo a Él lo necesitamos.




