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El Jozé de Lublin

 

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

 CUENTOS

El Jozé de Lublin

 

Usualmente yo escucho cuentos de Tzadikim. Y a veces tengo el privilegio de escuchar cuentos de hoy en día …

 

Hay grandes Tzadikim que cumplen con la Torá y las mitzvót, que están apegados al Kadosh Baruj Hu día y noche. Pero el Kadosh Baruj Hu tiene otra clase de Tzadikim. Los soldados sagrados que están dispuestos a entregar sus vidas por la santidad de la tierra de Israel a cada instante.

 

Para poder explicarlo, tengo que contarles una historia antes de contar la historia principal.

 

Como todo cuento auténtico, necesitamos de otro cuento para poder explicarlo …

 

El Jozé de Lublin. Guevald. El Jozé de Lublin, el corazón tiembla. El corazón tiembla …

 

Todos sabemos que desde la destrucción del Templo no hubo una congregación sagrada como la de Lublin. El Rabi dijo sobre sí mismo que tenía el alma del profeta Eliahu. Sólo que no poseía el don de la profecía debido a que se hallaba fuera de la tierra de Israel.

 

Tenía cinco mil Jasidim poseedores de “ruaj hakodesh” (espíritu sagrado). Y tenía miles y miles de Jasidim que eran simples Judíos.

 

Una vez le preguntaron a Rabi Naftali de Rofshitz:

¿Por qué no trajeron al Mashiaj?

 

Y les dijo: Les voy a decir la verdad. Estaba todo tan bien que nos olvidamos de traerlo.

 

Obviamente que eso no es la verdad real, pero así él lo expresó.

Nosotros sabemos que el Rabi de Lublin quería traer al Mashiaj todo el tiempo, pero al Rabi de Rofshitz le gustaba decir a veces cosas graciosas.

 

Cuando el Jozé de Lublin necesitaba un peluquero, todos sentían un gran temor.

 

Quizás un Judío que no era tan sagrado, al tocar la sagrada cabeza del Jozé de Lublin le dolería como si fuera fuego, como si alguien lo estuviera quemando.

 

En víspera de Yom Tov, cuando el Jozé de Lublin necesitaba cortarse el pelo, todos los peluqueros iban a la Mikve, recitaban Salmos y hacían Teshuvá (se arrepentían por sus malas acciones).

 

Era increíble. Ojalá que uno de ellos tuviese el privilegio de realizar dicha tarea, tocar la sagrada cabeza del Jozé de Lublin.

 

Una vez, en víspera de una de las festividades, dijo el Jozé de L:ublin: necesito un peluquero.

 

Todos los peluqueros fueron a la Mikve, lloraron con mucho sentimiento e hicieron Teshuvá.

 

Cada vez que alguno de los peluqueros entraba, apenas tocaba la cabeza del Jozé de Lublin, sentía como si se quemara.

 

El decía: oy, oy, oy …

 

Y el Jozé de Lublin les decía a sus alumnos: señores míos, tráiganme un peluquero … y ellos sentían la obligación de buscar y  conseguir uno.

 

¿Qué podían hacer entonces? Salieron a la calle a buscar un peluquero.

 

De pronto vieron – como se dice en nuestro idioma – a un hippie, simpático, con pelo largo.

 

Se veía que él no era nada del otro mundo … y se notaba que él no había venido exactamente de la Mikve.

 

Tenía un cartel que decía: “curandero ambulante, peluquero ambulante”.

 

Le preguntaron los alumnos del Jozé de Lublin: ¿Tú estás dispuesto a subir a cortarle el pelo a nuestro sagrado Rabino?

 

- Obviamente, ¿Por qué no?

 

Vimos que él era un Judío que no sabía absolutamente nada. Pero parecía ser un Judío integro. “Integro era en su generación”.

 

El Jozé de Lublin era como el Mashiaj. “lo percibía (todo) a través del espíritu de Hashem”.

 

En el momento en que el peluquero entró, sintieron que el Jozé de Lublin se deleitaba de placer, verdaderamente se deleitaba.

 

Y decía todo el tiempo: oh, oh, oh …, oh, oh ,oh …

Cada vez que el peluquero tocaba con sus dedos la cabeza del Jozé de Lublin, éste decía: oh, oh, oh …, oh, oh ,oh …

 

Después que terminó su trabajo, el Jozé de Lublin lo bendijo … y los Jasidim quisieron averiguar quién era …

 

Con ese propósito entraron a un bar y obviamente le dieron de tomar “cuatro copas de vino”, y por las dudas otras “cuatro copas”, hasta que quedó un poco embriagado.

 

Entonces le preguntaron los Jasidim: Y bien, agradable peluquero, dinos ¿quién eres?

 

Él abrió su camisa, y vieron su espalda llena de cicatrices terribles. Casi no se podía mirar …

 

Le preguntaron: ¿Dónde recibiste esas horribles cicatrices?

 

Y él así les contó: Ustedes saben, yo voy de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo. Vivo en la calle.

 

Una vez llegué a una aldea lejana, y vi a un Judío, pobrecito, acosado por la policía.

 

Sus siete hijos y su esposa estaban a un costado y lloraban hasta el corazón del cielo.

 

Algo sucedió en la aldea, y en aquellos tiempos  -obviamente –  al primer Judío que veían le echaban la culpa …

 

Ellos lo juzgaron y decidieron que debía recibir cien latigazos.

 

El peluquero continuó su relato y les dijo: Yo soy médico. Yo sé lo que le pasa a una persona que recibe cien latigazos. Yo vi a aquel Judío, y yo sabía que después de veinticinco latigazos él moriría.

 

Y pensé para mí: yo no tengo esposa, ni tampoco tengo hijos. Me acerqué entonces a la policía y les dije: ustedes cometieron un error, fui yo quien lo hizo …

 

En seguida le dijeron a aquel Judío: perdónanos, nos equivocamos. Y entonces me tomaron a mí y comenzaron a golpearme de una manera brutal.

 

Lamentablemente, no sabía que yo tampoco era tan fuerte como pensaba …

Cuando llegaron al latigazo cuarenta y nueve, yo sabía que moriría …

 

Rogué entonces: Soberano del mundo, Padre Sagrado que estás en el Cielo, no por mi honor, no por mi honor yo pedí recibir los latigazos, yo recibo los latigazos solamente por Tu honor.

 

Yo no conozco a ese Judío. Yo hago esto por el honor de Am Israel. Yo hago esto para salvar a un Judío que tiene hijos, para que él continúe con vida.

 

¡Soberano del Mundo, ten compasión de mí para que no muera …!

De alguna manera yo todavía estoy vivo. Y éstas son mis cicatrices …

 

El pueblo de Israel está santificado con dos clases de santidades:

La santidad del Jozé de Lublin y la santidad del peluquero, de aquél que está dispuesto a recibir golpes con tal de ayudar a otro Judío …

 

¡Qué tierra tan sagrada que tenemos! Tenemos en ella a muchos Tzadikim, que guardan la Torá y las mitzvót y la estudian día y noche …

 

Pero tenemos también a los “peluqueros”, a los soldados sagrados. Pobrecitos ellos, con todas sus cicatrices, con su disposición constante a entregar sus vidas por Am Israel.

 

Nosotros estudiamos porqué en Januca estamos iluminados con la “luz oculta”.

 

¿Saben ustedes quiénes fueron los Macabim?

 

Ellos fueron las dos cosas – ellos fueron los Tzadikim y ellos fueron también los peluqueros …

 

“¿Quién se parece a Ti, quién se iguala a Ti y quién puede ser valorado como Tu?”.


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Joke of the day

A young man learning in Yeshiva is engaged to a wonderful young lady from wealthy home. The father is upset. How is this guy going to make a living? So he takes him into his office to interview him while the mother and the future bride wait nervously outside. The father says, “How do you intend to make a living?” “G-d will provide,” answers the young man. “Well, my daughter’s needs are great; she was brought up that way.” “G-d will provide,” comes the reply. “How about a house? She needs a big house.” “G-d will provide.””How about clothes? She’s used to expensive, elegant dressing.” “G-d will provide.” The father comes out of the interview and the mother and daughter anxiously inquire, “So what do you think?” “Why, he’s a very fine young man. He thinks I’m G-d!”