Iosale el Avaro Santo | Jewish Outlook

Welcome To Jewish Outlook

Iosale el Avaro Santo

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

CUENTOS

Iosale el Avaro Santo

 

Este cuento se lo contó mi padre a mi hermano. Puede ser que se lo contó mil veces, o quizás mil y una vez.

 

Este cuento se encuentra en casi todos los libros de Jasidim que cuentan cuentos, los cuales descienden hasta las profundidades del corazón.

 

En Krakov (Cracovia), ciudad sagrada, había hace como cuatrocientos años un Rabino, nuestro Rabino el Ba”j, Rabi Yoel Sirkis, del cual somos sus descendientes.

 

Solo gracias al Ba”j somos Judíos auténticos. Qué abuelo teníamos … qué abuela …

 

En Krakov hay una tumba especial, un poco solitaria y un poco en medio de las demás. Un poco cerca y un poco lejos. Y sobre la tumba está colocada una piedra, una pequeña lápida. Y así está escrito en ella: Aquí yace Iosale el Avaro Santo …

 

Iosale el Avaro Santo, Iosale el Avaro Santo.

 

*

Aproximadamente hace cuatrocientos años en Krakov, todos los Judíos eran pobres e indigentes, vivían sus vidas sufriendo persecuciones y agresiones, enfrentándose a problemas terribles, necesidad y estrechez.

Sólo había un Judío rico. Él tenía mucha plata. Su nombre era Iosale.

Jamás le había dado un centavo a ningún Judío.

 

No tiene corazón. No tiene alma. “No es un Judío” – evidentemente.

Así está escrito en los libros del Mahara”l, que la persona que comete una trasgresión no es que está en contra del Kadosh Baruj Hu (Santo Bendito Es), sino que le es difícil hacer la voluntad de su Creador. Pero el avaro en cambio, está en contra del Kadosh Baruj Hu: Hashem (D-s) solamente da y él sólo quiere tomar …

 

Entonces, obviamente, cuando un Judío así llega al Beit Hakneset (Sinagoga), ¿quién le va a decir “Shabat Shalom”, y quién lo va a bendecir diciéndole “Shana Tová” (Buen Año)? Es una persona solitaria.

 

Cuando va por la calle, los niños le tiran piedras.

¡Qué vergüenza que un Judío así viva dentro del Ghetto de Krakov!

Pero qué se puede hacer …

 

Cuando se supo en la “Jevra Kadisha” (Sociedad Sagrada encargada de los entierros), que Iosale estaba muy enfermo, camino a la vida eterna, ellos vinieron a visitar al enfermo, y le dijeron: Iosale, tú no te vas a llevar el dinero contigo, eso es algo claro; deja entonces algo para los pobres. Jamás diste nada para los pobres de Krakov. Danos mil rublos por tu entierro, y nosotros le pasaremos ese dinero a los pobres.

 

Pero Iosale se mantuvo firme en lo suyo …

Y les dijo: yo no puedo permitirme pagar ni siquiera cincuenta rublos.

 

Eso era sencillamente una broma.

 

Ellos replicaron: Iosale, si vos no nos das cincuenta rublos no te vamos a enterrar.

 

Él no tuvo miedo y así les contestó: Toda mi vida hice todo por mí mismo. Me voy a enterrar a mí mismo también.

 

Ellos ya no tenían fuerzas. Una persona pocos minutos antes de irse hacia la vida eterna … no tiene … definitivamente ya no hay lo qué hablar …

 

Ellos querían irse. De pronto, parece ser el final de Iosale que con dificultad dice: “Shemá Israel Hashem E-lokeinu Hashem Ejad” (Escucha Israel, Hashem es nuestro D-s, Hashem es Uno) … De seguro que cuando lo dijo estaba pensando en los cincuenta rublos … Y entonces se murió. Ya no existía más.

 

La comunidad cumplió con su promesa. Ellos no lo enterraron.

 

Falleció el día domingo por la noche pero no lo enterraron. El lunes tampoco lo enterraron, y lo mismo el martes.

 

El miércoles de noche, un vecino se dijo a sí mismo: ¿Y entonces, como dice la Guemará: ¡¿quedará allí hasta que venga el profeta Eliahu?! Alguien debe enterrarlo. Tiene esposa e hijos …

 

En medio de la noche, para que no lo vean, tomó él mismo a Iosale, lo cargó en la carreta para trasladarlo al cementerio, y allí, en un rincón, lo enterró.

 

¿Ustedes piensan que con esto se acabo el cuento? ¡El cuento recién empieza!

 

En la época en que sucedió nuestra historia, el Gran Rabino de la ciudad de Krakov era, obviamente, una persona justa, piadosa y elevada, un sagrado cabalista cuyo nombre era Rabi Kalman.

 

El jueves por la noche, un mendigo golpeó a la puerta de la casa de Rabi Kalman y así le dijo: Mi santo Rabi, déme por favor dinero para comprar comida en honor al sagrado Shabat.

 

Le contestó: Va a ser una alegría para mí. Te lo daré. Sin embargo, yo te conozco a ti hace veinte años, ¿por qué llegaste justamente el día de hoy?

 

Y él le dijo: sepa usted mi sagrado Rabi, que hace veinte años que yo no tengo cómo sustentarme. Sin embargo, los jueves por la mañana, alguien me dejaba debajo de la puerta rota de mi casa, un sobre en honor al Shabat con diez rublos …

 

Después de algunos minutos vino otro menesteroso y le dijo: Mi sagrado Rabino, yo no tengo dinero para comprar cosas para Shabat.

 

¿Dónde estuviste el Shabat pasado?

 

Rabi, hace diez años que yo no tengo sustento. Cada jueves por la mañana encontraba un sobre en honor al Shabat sagrado debajo de la puerta rota de mi casa. En honor al Shabat sagrado: cinco rublos.

 

En la misma noche, todos los pobres de Krakov llegaron con la misma historia.

 

El jueves por la mañana, debajo de la puerta rota, un sobre en honor al Shabat sagrado. A uno – diez rublos. A uno – cinco rublos. A uno – un rublo.

 

Iosale. Iosale. Iosale …

 

Rabi Kalman tenía el corazón quebrantado. ¡Qué persona tan piadosa! ¡Qué justo tan santo! ¡Qué Tzadik (justo) oculto teníamos!

 

Y él le preguntó a los pobres: Entonces, yo no entiendo, a ti te daba diez rublos, a ti cinco, ¿de dónde él los conocía?

 

Todos le contaron exactamente lo mismo.

 

Cada uno, alguna vez, decidió visitar a Iosale. Es posible …

 

Él pobre entraba a la casa de Iosale. Iosale habría todos los portones del corazón, y le decía: Oy, qué alegría de verte. Yo te agradezco desde lo profundo de mi corazón. Jamás me olvidare del honor que me has hecho al venir a visitarme.

 

¿Cómo te llamas? – Avrahamale.

¿En qué trabajas? – Soy aguatero.

¿Cuántos hijos tienes? – Doce hijos.

 

Oy vey, Avrahamale. Mi corazón está destrozado. Seguro que tú te mueres de hambre …

 

Dime la verdad: ¿cuánto dinero necesitas?

 

Oy, Iosale, si me pudieras dar diez rublos por semana, entonces podría alimentar a mis niños.

 

¿Dónde vives? …

 

Y entonces él traía un poco de vino, algunas galletas. Se sentaban y charlaban.

 

De pronto, como si estuviera loco –y Iosale era una persona muy fuerte- tomaba a Avrahamale el aguador y lo echaba fuera de su casa.

 

Y entonces le decía: Avrahamale, ¿te has vuelto loco, acaso yo, Iosale, el avaro, te voy a dar dinero? No oses venir otra vez …

 

Avrahamale retornaba a su casa y le contaba a su mujer: Él no sólo es un avaro, está totalmente loco.

 

… Y se olvidaba entonces que había estado en lo de Iosale …

 

Y el jueves por la mañana, debajo de la puerta rota de Avrahamale el aguador – había un sobre en honor al Shabat sagrado, con diez rublos.

 

Rabi Kalman declaró en el día del Shabat sagrado, un ayuno de toda la congregación para el día domingo.

 

Toda la santa comunidad de Krakov tenía que presentarse en la sinagoga, para pedirle perdón a Iosale, porque no lo enterraron.

 

Los gritos, los llantos y los rezos llegaron hasta el corazón del cielo.

 

Cada uno lloraba a “grito partido”: Iosale, santo Iosale, veinte años tú me mantuviste, y mis hijos te tiraban piedras … Iosale perdóname. Iosale avaro santo, perdóname … Todos gritaron. Todos lloraron.

 

Rezaron el rezo de Minjá. Leyeron en la Torá el párrafo de “Vayejal Moshé”  – e imploró Moshé – delante de Iosale. “Retorna de tu enojo”.

 

Luego del rezo de Maariv, Rabi Kalman les dijo: Señores míos, no retornen a sus casas. Yo no siento aún que Iosale nos ha perdonado.

 

Rabi Kalman, sagrado y bendecido, el gran cabalista, abrió el Aron Hakódesh (Arca Sagrada) y dijo: Iosale, Iosale … en nombre de toda la santa comunidad de Krakov, te ruego: dame una señal de que nos perdonas.

 

Rabi Kalman cayó al suelo y pensaron que -Hashem no lo permita- había tenido un ataque cardíaco. Sin embargo, él solamente dormía …

 

En su sueño vio a Iosale. Pero no como era aquí, en este mundo lleno de mentiras. Sino como estaba allí, en el Paraíso, pleno de luz e irradiando luminosidad. Alabanza le dan …

 

Y Iosale dijo: Rabi Kalman, no hay necesidad de perdonar, no hay necesidad de nada. Solamente dígale a todos los pobres: que yo les agradezco de todo corazón que alguna vez en sus vidas vinieron a visitarme. Yo les agradezco a ellos toda mi vida por eso.

 

Diles: Yo estoy sentado aquí, en el Paraíso, al lado de Abraham nuestro patriarca y Sará nuestra matriarca, “y él está sentado en la puerta de su tienda al calor del mediodía”, aquí lo tengo todo. Pero hay una sola cosa que no tengo: aquí no hay sobres … aquí no hay diez rublos. Aquí no hay una puerta rota. Aquí no hay un corazón quebrantado. Yo vendería todo mi Paraíso con tal de volver a hacer lo que hacía antes otra vez.

 

Y Rabi Kalman le preguntó:  ¿Cómo te sentiste al ser enterrado solo en medio de la noche?

 

Y Iosale le dijo: Rabi Kalman, yo estoy en el Paraíso, y aquí no se puede mentir. No estaba sólo. Todos vinieron – Abraham nuestro patriarca, Sará nuestra matriarca, Itzjak nuestro patriarca  con Rivka nuestra matriarca, Yaacov, Rajel y Lea, Yosef el justo, Moshé nuestro maestro y Aharon el sacerdote, y el rey David con el arpa en su mano caminaba delante de mí para abrirme paso hacia el Paraíso, y el profeta Eliahu, Eliahu el Tishbita fue conmigo todo el camino hasta que encontré mi lugar en el Paraíso …

 

*Y Iosale dijo: Rabi Kalman, ustedes entienden, todos los jueves por la mañana, cuando iba en secreto con todos los sobres en honor al Shabat sagrado, sólo él iba conmigo – el profeta Eliahu …

 

*

Iosale de Krakov

 

Exactamente hace veintidós años, fui invitado a participar en un congreso de todas las religiones (en el año 1973), en algún lugar de América.

 

Hubo un congreso de todas las religiones y allí había mucho amor y mucho respeto entre el uno y el otro. Y cada religión era anfitriona de las demás religiones.

 

En honor al pueblo de Israel ellos decidieron que la primera noche sería la noche de Am Israel.

 

Y el Rabino allí, un Rabino muy agradable, lo conozco de la época de la “Metivta Torah Vadaat”, preparó todo de una manera sumamente ordenada y con gran abundancia, tal como el banquete del Rey Shlomó (Salomón) en su tiempo, y todas las religiones estaban allí. Y como yo representé al pueblo de Israel, yo fui quien habló.

 

Quise entonces contarles una historia que les interese. Y les conté la historia de Iosale el avaro sagrado, Iosale de Krakov …

 

Entre todos los representantes de las religiones allí presentes, había allí un obispo, en apariencia una persona elevada, una persona con alma.

 

Su secretario se llamaba Joe. Yo me sorprendí de su rostro. Se podía ver a la Divina Presencia reflejada en él. No supe por qué, pero sentí que algo muy grande irradiaba de él …

 

Él se acercó a mi luego de que terminé de contar el cuento de Iosale de Krakov, y con muchas lágrimas en los ojos me dijo: Jamás podré explicarte cómo este cuento toco mi corazón, pero debes saber que yo te estoy agradecido.

 

En el segundo día los católicos debían ser los anfitriones. Pero su cocina estaba rota, y le pidieron al Rabino si él podía ser el anfitrión otra vez. Esta vez los católicos eran los anfitriones, pero la comida era kasher.

 

Me senté en un rincón y permanecí callado.

 

De pronto vino a mi Joe, el secretario del obispo, y me dijo: Debes saber una cosa, el obispo no durmió toda la noche. Él pensó toda la noche en Iosale, en Iosale de Krakov, el avaro santo. ¡Qué persona santa! Y yo, yo te he dicho, jamás lo sabrás … Pero el obispo pide que cuentes el cuento de Iosale otra vez más.

 

Y por supuesto que yo lo conté de nuevo.

 

Estuvimos allí durante una semana, con mucho respeto mutuo y con mucha alegría.

 

La última noche tuve el honor de presentarme ante toda la universidad. Había allí miles de estudiantes, y al concierto asistieron alrededor de cinco mil estudiantes.

 

Antes de la presentación se me acercó Joe, el secretario del obispo, y yo noté que algo le había pasado. Entonces él me dijo: Yo te ruego de todas las formas posibles, que cuentes el cuento una vez más. No pienses que estoy loco. Yo te voy a decir más tarde porqué te pedí que lo cuentes nuevamente.

 

Noté que para él era como si toda su vida estuviera pendiente de escuchar de nuevo este cuento.

 

Y yo conté el cuento. El piso estaba lleno de lágrimas, de los cinco mil estudiantes que habían allí. Todos lloramos.

 

Iosale avaro santo. Iosale avaro santo …

 

Después de la presentación se acercó a mi Joe, el secretario del obispo, y me dijo: vamos a caminar un poco.

 

No lo voy a olvidar jamás. En esa ciudad hay muchas montañas y colinas. Subimos a cada colina. De pronto él se paró y me dijo: Shlomo, perdóname, te mentí. Mi nombre no es Joe. Mi nombre es Iosale de Krakov. …

 

Yo soy uno de los nietos de Iosale el avaro santo. Mi abuelo también se llamaba Iosale, era un Jasid (fiel/seguidor) de Koznitz. Un hombre millonario, un filántropo como todavía no había en el mundo. Y mi madre, Guevald, estuvo en Dachau, el campo de exterminio.

 

Mi padre era católico. Un soldado americano. Él la encontró casi muerta. Se la llevó a América, la curó, y se casó con ella … Con una sola condición – que jamás le cuente a nadie que era judía.

 

Como tú ves, yo provengo de una casa sumamente religiosa. Católicos. Yo soy el secretario del obispo.

 

Hace algunas semanas, me llamó mi madre y me dijo: Joe, sólo me quedan algunos días más de vida. Ven rápido, pues no puedo abandonar el mundo sin contarte todos mis secretos.

 

Yo llegué al hospital, y me dí cuenta que ella ya casi no estaba en este mundo, estaba casi muerta.

 

Me tomó de la mano y dijo: Joe, te mentí … Tu nombre no es Joe. Tu nombre es Iosale. Iosale de Krakov …

 

Durante tres días ella me contó sin cesar acerca de mi abuelo, de Iosale el avaro santo. Mi abuelo, su padre. Me contó sobre el sagrado Shabat, sobre los días festivos, sobre los Tzitzit (flecos que se colocan en vestimentas con cuatro puntas), sobre los Tefilin (filacterias). Me explicó qué es un pueblo sagrado, qué es un pueblo elegido, que es D-s. Y un instante antes de morir me dijo: No te olvides. Tú eres Iosale de Krakov. Tú eres Iosale de Krakov.

 

Y entonces, mi madre pasó a mejor vida. Seguro que está en el Paraíso. Guevald (expresión con varias acepciones: D-s mío, impresionante, maravilloso).

¡Cómo sufrió ella a lo largo de toda su vida!, pues no tuvo el privilegio de poder vivir como judía. Yo estoy seguro que ella está sentada al lado del abuelo de mi abuelo, al lado de Iosale el avaro santo …

 

Pero yo, ¿en qué mundo estoy yo?

 

Yo soy Joe, el secretario del obispo, tengo una carrera muy promisoria en la Iglesia. Quién sabe a dónde puedo llegar. Pero yo no soy Joe …

Yo soy Iosale de Krakov …

 

Yo verdaderamente no sé lo qué hacer de mi vida. Lloro todo el día. Mi corazón está partido en mil pedazos.

 

Hace algunos días lloré toda la noche ante el Santo Bendito Sea.

 

Le dije: Soberano del Mundo, dame una señal para que yo sepa qué quieres que yo haga con mi vida.

 

Soberano del Mundo, si Tú verdaderamente quieres que yo sea Judío, entonces envíame a alguien que diga las palabras:

 

Iosale de Krakov. Iosale de Krakov. Iosale avaro santo de Krakov …

Entonces yo sabré que Tú quieres que yo sea Judío.

 

Y ahora, yo vengo a aquí a un congreso, a representar a los católicos, y en la primera noche tú cuentas sobre Iosale …

 

Te juro que vi a mi madre, parada detrás de ti, con sus manos elevadas hacia el cielo. Yo se que mi madre te envió a ti desde el Paraíso, para que me digas que yo soy Iosale de Krakov.

 

No tenía fuerzas. No tenía valor. Te pedí en la segunda noche y también en la noche de hoy …

 

De pronto se paró, y sacó de su bolsillo un pasaje … a Tel Aviv …

 

Mañana a las cinco me voy. No le contaré a nadie a dónde me voy. No me llevo nada conmigo. Solamente mi alma.

 

Yo no quiero que mi padre se decepcione de mi madre, pues después de todo él le salvó la vida. Sin él, D-s no lo permita, mi madre no hubiera quedado con vida. Por este motivo yo no quiero contarle que mi madre me contó que ella era judía.

 

Y entonces me dijo: Perdóname si no vas a escuchar de mi, pues todos saben que yo hablo contigo todo el tiempo …

 

Solamente una cosa: si tengo el mérito de casarme alguna vez en la ciudad sagrada de Ierushalaim (Jerusalem) con mi pareja, por las bondades de Hashem y por su enorme compasión, yo te prometo que – una noche antes de la Jupá – me voy a sentar al lado del Kotel (Muro Occidental) a media noche y te voy a escribir.

 

¡Cómo esperé esa carta …! Cada vez que vine a Israel busqué a Iosale de Krakov. ¿Pero cómo se lo podría encontrar? Yo sé que él tiene miedo de verme. Aparentemente la policía aún lo busca.

 

Ahora, en Israel, seguro que él ya tiene barba, y no una enorme cruz colgada sobre su cuello durante todo el tiempo. No obstante lo busqué y esperé su carta …

 

En el año 1979, seis años después de haberlo visto por última vez, de pronto llegó una carta a mi mano. Todavía tiemblo por esa carta …

 

Sobre un lado está escrito mi nombre, y sobre el otro: Iosale de Krakov. Ierushalaim Ir Hakodesh (la ciudad sagrada).

 

Sólo el Mashiaj (Mesías) puede comprender eso.

 

Y así escribió:

 

Para mi amigo, mi hermano, yo te agradezco a cada instante, a cada instante, porque me ayudaste a saber que soy Iosale de Krakov. Debes saber que aquí, en Ierushalaim, me veo igual que mi abuelo. Tengo barba, peot (pelo que se deja crecer a los costados de la cabeza) y Tzitzit. Estudio Torá como lo hacía mi abuelo. Estudio Torá día y noche. Mi Shabat es como el Shabat de mi abuelo.

 

Mañana por la noche me caso con mi pareja.

En mi sueño, ella es como mi abuela. Llena de gracia. Un corazón de oro. Plena de generosidad y benevolencia. Como Sará nuestra matriarca.

Ahora estoy sentado al lado del Kotel. Son las cuatro de la mañana. El Kadosh Baruj Hu y su Divina Presencia están aquí. Lloran y se acongojan por la destrucción del Templo junto a mí. Lloran y se acongojan por todos los “Joe’s”, que se olvidaron que son Iosale.

 

Yo te bendigo para que tengas el mérito de recordarles a todos, que ellos son “Iosale de Krakov”.


Search

       News  
 

Daily Torah Quote

Joke of the day

Little Josh was brought to Dr. Gill cause he hadn’t eaten anything for days. Dr. Gill offered him all the goodies he could think of. No luck. He tried a little scolding. It didn’t work. A little pleading, to no avail. Finally he sat down, faced the boy, looked him in the eye. He said, “Look young man, if you can be stubborn, so can I. You’re not going anywhere till you eat something. You can have whatever you want, but only after you have eaten will you leave.” Josh just sat and glared for some time, then said “OK. I’ll eat but I have some conditions. First, I’ll have exactly what I want and exactly how I want it and second you’ll share with me.” Dr. Gill was OK with this. He asked the child what he’d like. “Worms!” said Josh. Dr. Gill was horrified but didn’t want to back out and seem like a loser. So, he ordered a plate of worms to be brought in. “Not that many, just one,” yelled Josh as he saw the plate. So, everything other than one worm was removed. Josh then demanded that the single worm be cut into two pieces and then Dr. Gill eat half. Dr. Gill went through the worst ordeal of his life, and after finishing, barely managing to keep his cool, said, “OK, now eat!” Josh refused as he sobbed, “No way! You ate my half!”