Moishele el Ladrón

Caratula:

Rav Shlomo Carlebaj

IÁJAD – KULAM  KEDUSHÁ

JUNTOS – TODOS SANTIDAD

CUENTOS

Moishele el Ladrón

 

Nosotros decimos en la Hagadá de Pesaj: “Aconteció que Rabi Eliezer y Rabi Yehoshua y Rabi Elazar ben Azaria y Rabi Akiva y Rabi Tarfón que estaban sentados en (la ciudad de) Bnei Brak, contando cuentos … toda aquella noche”.

 

En mi caso, y seguramente también en el de ustedes nos preguntamos: ¿Cómo se hacen buenos Judíos? ¿Cómo se educa a los hijos?

 

Obviamente, con mucho estudio.

Pero antes del estudio – “estaban contando cuentos toda aquella noche”.

La educación comienza con cuentos. Solamente con cuentos.

 

Todos preguntan: Cuando salimos de Egipto, ¿por qué no cantamos hasta haber cruzado el Mar Rojo?

 

Para mi la respuesta es muy simple. En la noche del Seder (Orden ritual que se realiza en la primer noche de la festividad de Pesaj) primero contamos lo que sucedió. Sólo después cantamos.

 

Cuando le contamos cuentos a los niños, ellos los recuerdan para toda la vida.

 

“Jamás olvidaré tus memorias, pues ellas me han dado vida”.

 

Comencemos con un cuento del sagrado Baal Shem Tov.

 

Cada uno quiere tener trato solamente con los Tzadikim (justos). En toda Yeshivá (Academia de Estudios) quieren solamente alumnos buenos. ¿Pero quién quiere ladrones?; ¿quién quiere mentirosos?, ¿quién quiere personas con el corazón quebrantado?

 

Pero con el Kadosh Baruj Hu, es algo diferente. “Hashem está cerca de todos los que tienen el corazón quebrantado”.

 

Y ésta es la diferencia entre un “Tzadik superior” y un “Tzadik inferior”.

 

El “Tzadik inferior” ama solamente a los “Tzadikim”. El “Tzadik superior”, como, por ejemplo, el sagrado Baal Shem Tov, el Rey David, o como el mismísimo Kadosh Baruj Hu, ellos aman a toda persona que tiene su corazón quebrantado. A todas las almas que están “partidas” …

 

En Meziboz, Guevald, ¡cuánto duele el corazón cuando sólo se escucha la palabra Meziboz!

 

Y entonces como les decía, en Meziboz había un Judío que se llamaba Moishele, un simple ladrón. Gracias a D-s tenía una larga mano y alcanzaba a robar de todo …

De pronto, comenzó a ser Jasid del sagrado Baal Shem Tov. El hizo “Teshuvá” (retorno al camino de D-s), y –obviamente- sólo les robaba a los ricos, no a los pobres … un cambio positivo …

 

Y una cosa más – los ricos, cuando les roban, ellos recurren obviamente a la policía.

 

Los pobres, en cambio, pobrecitos, ellos no recurren a la policía. Por eso, cada vez que la policía lo perseguía, Moishele entraba al Beit Midrash (Casa de Estudio) del sagrado Baal Shem Tov, y le decía: Mi santo Rabi: ¡otra vez robe! Bendíceme por favor para que no me encuentren.

 

El sagrado Baal Shem Tov, en su inmensa compasión, lo bendecía a Moishele diciéndole: Yo te bendigo para que la policía se olvide de todo.

 

Y así, bendito sea D-s, Moishele robaba, el Baal Shem Tov lo bendecía, y como se dice en inglés “They lived happily ever after”.

 

Pero una vez pensó Moishele, ¿cuánto puedo robar de los ricos de Meziboz? ­­¡Toda persona que tenía diez rublos en el bolsillo, era ya considerado un rico en la ciudad de Meziboz!

 

Y él soñó: alguna vez en la vida quiero robar algo … como dice la Guemará:  “­­¡un bocado digno de ser comido!”.

 

De pronto, escuchó que uno de los familiares del Zar de Rusia iba a pasar por Meziboz, con treinta mil rublos en el bolsillo.

 

Ah, eso no es algo simple. Obviamente, él comprendió que eso era una señal del cielo de que querían ayudarlo.

 

Entonces Moishele, que no temía en absoluto a la policía, debido a las bendiciones que le daba el Baal Shem Tov, juntó a todos los ladrones y los organizó.

 

Eso sucedió al finalizar la fiesta de Shavuot, y el familiar del Zar estaba hospedado en algún hotel … ¿Cuántos hoteles puede haber en Meziboz …?

 

- Él sabía exactamente en qué cuarto estaba, y organizó todo para que la ventana ya estuviese abierta.

 

Moishele se subió con mucha alegría a una escalera– “quién subirá al Monte de Hashem” – y los demás ladrones estaban parados abajo. Él entró y el gentil estaba durmiendo, tomó el dinero y bajó la escalera.

 

Allí todos dijeron “Lejaim” (brindando “por la vida”) y comenzaron a bailar.

 

Mientras tanto, el noble ruso, el pariente del Zar, se despertó de su sueño, vio que el dinero no estaba, y llamó a la policía.

 

Pero Moishele no tenía miedo … ¡¿Qué es ‘tener miedo’?!

Él corrió a lo del Baal Shem Tov, y dijo: Señores míos, rápido, rápido, dónde está nuestro sagrado Rabino, ¡yo necesito su bendición!

 

Y él observó sus rostros … Todos estaban llorando …

 

Y les preguntó: ¿Qué sucedió? ¿Por qué lloran ustedes?

 

¿No escuchaste? Nuestro sagrado Rabino abandonó este mundo. El Baal Shem Tov murió en la festividad de Shavuot …

 

Oi, ¡que gran Tzadik era el Baal Shem Tov! ¡Qué corazón grande tenía! ¡Qué generosa era su alma!

 

Pero Moishele no sabía qué hacer, y entonces les dijo: ¿No hay aquí otro Tzadik que me pueda bendecir?

 

Y ellos contestaron: El sagrado Baal Shem Tov tenía muchos alumnos Tzadikim. Allí en el rincón está uno de ellos, el autor del libro “Toldot Yaacov Yosef”, uno de sus más grandes alumnos, él, de seguro, te podrá bendecir.

 

Moishele ya casi no tenía tiempo, se acercó a él y le dijo: Señor mío, yo soy un Jasid del sagrado Baal Shem Tov. Soy Moishele el ladrón, y cada vez que robaba, el Baal Shem Tov me bendecía para que la policía se olvide de todo el asunto.

 

El “Toldot Yaacov Yosef” era un Tzadik, pero no como el sagrado Baal Shem Tov … sólo hubo un sagrado Baal Shem Tov.

 

Se levantó de su asiento, y comenzó a gritar: ¿Te has vuelto loco? Tú eres un ladrón, ¿y osas venir a pedirme que te dé una bendición?

 

Se enojó tanto con Moishele, que éste se escapó del Beit Hamidrash (Casa de Estudios).

¿Adónde va a ir el pobrecito?, ¿adónde va a ir? No tiene a nadie en el mundo …

 

Moishele se escapó al cementerio a buscar la tumba del sagrado Baal Shem Tov, y allí cayó sobre su tumba …

 

Y entonces, Moishele comenzó a rezar: Mi sagrado Rabi, sagrado Baal Shem Tov. ¡Cuánto he llorado porque tú me has abandonado! Y no solo a mí, sino que ha abandonado a toda la ‘Casa de Israel’. Sagrado Rabi, tú debes saber … que todos quieren ser Rabinos de Tzadikim, pero tú Rabi, tú eras el Rabino de todo el pueblo de Israel …

 

Tú eras el Rabino de los ladrones, el Rabino de los malvados. Y entonces, mi sagrado Rabino, ¿qué voy a hacer yo ahora?

 

Yo veo que quedan Tzadikim que solamente se ocupan de Tzadikim, pero los ladrones como yo, ¿qué vamos a hacer?¿Qué vamos a hacer sin el sagrado Baal Shem Tov?

 

Y él lloró y lloró, hasta que de tantas lágrimas se quedó dormido.

 

*

En su sueño vio al sagrado Baal Shem Tov, que le dijo: Moishele, tu rezo atraviesa todos los cielos. Escuché que “detrás del telón” se comenta que, desde que se destruyó el Templo de Jerusalem, no hubo un rezo tan auténtico como el tuyo. La justicia está de tu parte. Todos quieren ser Rabinos de los Tzadikim, ¿y qué hay de los ladrones?

 

Pero debes saber, que antes de abandonar este mundo llamé a mi nieto – Rabi Efraim de Sadiklov – y decreté colocando mis dos manos sobre él, que él iba a ser el Rabino de todos los ladrones.

 

Moishele corrió rapidamente a lo de Rabi Efraim. Del cementerio a Zadiklov son solamente algunos kilómetros …

 

Sin embargo – continúa el Baal Shem Tov –  yo quiero que él sepa que tú verdaderamente hablaste conmigo, por lo cual debes saber que cada Shabat sagrado yo estudio con mi nieto la parashá (sección semanal de la Torá), tal como se estudia en el Gan Eden (Paraíso) superior, y sólo mi nieto y yo conocemos dichas enseñanzas.

 

Por lo tanto, yo te voy a enseñar la parashá de la semana pasada tal como se estudia en el cielo, y tú se la vas a decir a mi nieto – Rabi Efraim – y entonces él va a saber que de seguro fui yo quien te envié y podrás pedirle de mi parte que te bendiga.

 

Moishele se despertó de su sueño, corrió a Sadiklov,  y fue a ver a nuestro sagrado y alabado Rabino Rabi Efraim diciéndole: tengo un secreto para contarte en nombre del sagrado Baal Shem Tov. Y enseguida le transmitió la enseñanza de la parashá tal como la estudiaban en el Gan Eden superior.

 

Él Rabino colocó sus manos sobre la cabeza de Moishele, y le dijo: Moishele, yo te bendigo para que se olviden que tú eres un ladrón …

 

Y Moishele dejó de ser ladrón …

¡Cómo se puede escuchar una enseñanza del Gan Eden y seguir siendo ladrón …!

 

Eso no funciona …Y la verdad, tal como lo cuentan los Jasidim, es que Moishele continuó el camino del sagrado Baal Shem Tov y se transformó en uno de los grandes Tzadikim.

Su nombre verdadero – obviamente- que nosotros lo desconocemos …

 

Ustedes que me escuchan, queridos niños: sean como el sagrado Baal Shem Tov, tengan corazón también para los ladrones, también para los mentirosos, y también para toda persona con el corazón quebrantado.

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